Opinión

Peor que Ayotzinapa

Al gobernador Diego Sinhue Rodríguez y al fiscal general Carlos Zamarripa les conviene dar la cara. Lo mismo a Luis Ernesto Ayala y a Álvar Cabeza de Vaca.

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Por: Enrique Gómez Orozco

Al gobernador Diego Sinhue Rodríguez y al fiscal general Carlos Zamarripa les conviene dar la cara. Lo mismo a Luis Ernesto Ayala y a Álvar Cabeza de Vaca. Ante el descubrimiento de 61 personas desaparecidas, enterradas en fosas clandestinas, lo que necesitan los guanajuatenses es saber qué pasa. 

Podemos regresar al pasado reciente en Ayotzinapa. De los 43 jóvenes que fueron entregados por la policía de Guerrero, asesinados e incinerados por el crimen organizado, se conoció hasta pasados varios días la gravedad del asunto. El entonces presidente Enrique Peña Nieto andaba como en luna de miel con sus fans. Mientras comenzaba a difundirse el hecho, Peña Nieto se tomaba “selfies” de galán con sus seguidoras. No sabía lo que vendría después. En el apogeo de su sexenio iniciaban los temblores políticos que destruirían su poder y popularidad. 

En Guanajuato vemos dos mundos: el de la industrialización y el de la violencia imparable. 

El del progreso del estado, presumible por todo lo alto y otro, el de la miseria humana de ser la entidad con mayor letalidad del país. Se presume el éxito para la foto de la feria Hannover Messe y  se esconden las autoridades para dar cuenta de la violencia que no cede. 

El Fiscal General sólo sale cuando hay fiesta, viene el embajador de Estados Unidos o detienen a un facineroso de importancia. A Álvar Cabeza de Vaca no le gusta dar la cara ni declarar. No pueden meterse debajo del tapete y esconder su incompetencia para detener los asesinatos, las masacres y las desapariciones forzadas. Así de simple. 

El pueblo sabio, que no perdona, comienza a publicar en redes sociales el meme: Guanajuato PANteón nacional. La responsabilidad política de pacificar Guanajuato es del partido en el poder. Diego Sinhue Rodríguez, Luis Ernesto Ayala, Carlos Zamarripa y Álvar Cabeza de Vaca son los responsables. No hay más. El cuento de echarle toda la culpa a la Federación no funciona. Veamos: 

En Tamaulipas, donde gobierna el panista Javier Cabeza de Vaca, redujeron 24% los crímenes dolosos; en Coahuila, gobernado por el priísta Miguel Ángel Riquelme se redujeron el 20%; tal vez por eso ganó el carro completo en la elección pasada. 

Aquí sigue en aumento la criminalidad año con año. Nadie la para.

Hay que recurrir a la historia para saber que “sumirse” y no dar la cara ante la desgracia, muestra una debilidad institucional y de carácter. ¿Por qué Carlos Zamarripa, quien ya tiene una década de procurador/fiscal se esconde? Tal vez porque ya no tenga respuestas creíbles, porque el desgaste de una década al frente de la procuración de justicia lo insensibiliza frente a los hechos cotidianos. Ha dicho que él no es responsable de la prevención. Cierto, pero si la impunidad para desaparecer a cientos de ciudadanos no depende de las investigaciones de su dependencia, ¿entonces quién es responsable? 

Al final, hay un responsable mayor: el gobernador Diego Sinhue Rodríguez. Sabemos que fue su decisión la permanencia de los mismos funcionarios. En todas partes, desde la Presidencia de la República hasta la Secretaría de Seguridad salieron voces en contra. Pero no es López Obrador el juez supremo de Guanajuato. Hoy que se lucha tanto por el federalismo, sabemos que los guanajuatenses reclaman, más que nunca, vivir en paz y desde aquí debe surgir la solución.  

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