Perrhijos y gathijos

Son tiempos navideños de reflexión y de regalos. Y en sondeos en redes sociales, es probable encontrar propuestas de adoptar mascotas y no comprarlas.

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Por: Jose Luis Palacios Blanco

Son tiempos navideños de reflexión y de regalos. Y en sondeos en redes sociales, es probable encontrar propuestas de adoptar mascotas y no comprarlas. De acuerdo a algunos datos disponibles en internet, se calcula que en México viven alrededor de 20 millones de perros y gatos sin dueños, es decir, son animales, mascotas, vagabundos o “callejeros”. En tanto, encontramos una tendencia que sostiene que estamos frente a un nuevo modelo de familia, -esa en la que un animal toma el lugar central del núcleo familiar y se convierte en algo así como el sustituto de un hijo-. Sí. como lo leen: las mascotas sustituyen a los hijos y son considerados “casi” como personas.

Y tanto es el agrado y la popularidad de este estilo de vida que ha tomado sobre todo la generación “millennial”, que se han acuñado vocablos para denominar a estos grupos sociales en los que una pareja, una persona en lo individual, rechaza tener hijos y vive y convive con un perro, un gato u otro animalito y le da trato similar al que le daría un padre o una madre. Así, se acuñaron los términos de “perrhijos y “gathijos”. Nos encontramos con una situación que comienza a convertirse en algo cotidiano, pues por raro que parezca, invierten incluso las personas en ellos para que tengan comodidades, alimentos, guarderías, escuelas y médicos.

Hace 4 años presenté en este espacio, resultados de una tesis de posgrado sobre el creciente mercado de los “perrhijos” en León. Si. En la Tesis que asesoré a Diana, una brillante veterinaria graduada en innovación, se presentan datos que miden la evolución de este mercado, concluyendo que en los últimos 15 años el número de perros ha crecido en 300% en México y que contrasta con la reducción de la tasa de natalidad de bebés humanos, que ha bajado en un 17% también en el mismo lapso, pues los pocos jóvenes que deciden casarse, rechazan también tener hijos. Este fenómeno se presenta más en los niveles socioeconómicos medio alto y alto, y con mayor énfasis en matrimonios millenials, en familias no convencionales, así como en hombres y mujeres solteros que canalizan su atención y cuidados a mascotas, donde se puede encontrar incluso, que quienes gustan de estilos de vida de mayor aislamiento frente a humanos, prefieren a las mascotas.

Hace algún tiempo era impensable que sitios tradicionales como centros comerciales y hoteles permitieran el ingreso de animales, de hecho, era común que en sus puertas tuviesen letreros enormes que decían “prohibido el ingreso de mascotas”. Sin embargo, esto cambió gracias a que las nuevas generaciones han tomado conciencia sobre la importancia de tratar bien a los animales y casi en la misma medida, a olvidarse de modelos solidarios de vida, como el acogimiento y la adopción de humanos. Así, en estos años, tenemos un concepto que se ha posicionado entre estos amantes de las mascotas y es el de Pet Friendly, pues es común que diferentes lugares como restaurantes, hoteles e incluso centros comerciales, lo adopten, pues supone que ese negocio, permite el ingreso de personas en compañía de sus perros y gatos. En León, el número de establecimientos o plazas ‘pet friendly’ van en aumento y entramos a un mundo que invierte ya más en mascotas que en seres humanos.

En un sondeo entre 250 leoneses, encontré que el 73% conoce a alguien que tiene mascotas y el 64% considera que son una “compañía agradable”. El 52% reconoce que hay un problema en la ciudad con los perros y gatos callejeros, pero solo el 11% “hace algo” frente a esta realidad. Curiosamente, solo el 18% de quienes gustan de las mascotas, prefieren adoptar que comprar. Pero del total de los ciudadanos encuestados, me sorprendió que, aunque el 68% considera que es mejor “voltear a la adopción de humanos que a la de mascotas”, solo 4% “ha estado en contacto con alguien que adoptó a un pequeño”. Datos que parecen mostrar que entramos como humanidad a etapas donde los animales tienen ya más atención que niñas, niños y adolescentes en desprotección. Esta nueva realidad, contrasta con el alejamiento que tenemos como sociedad, de la realidad de la adopción de humanos; específicamente, cuando en Guanajuato tenemos a alrededor de 800 niñas, niños y adolescentes que esperan ser adoptados por familias generosas que les cambien la vida. Sí. algo nos ha pasado como humanidad que ahora preferimos hablar, invertir, convivir, proteger, más a los animales que a los humanos y a tener no a hijos, sino a “perrhijos” y “gathijos”

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