Que la gente cambie no sólo es normal, sino hasta sano

Que la gente cambie no sólo es normal, sino hasta sano. Pero que tuerza sus convicciones ya no es tan recomendable.

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Por: F. Bartolomé

Que la gente cambie no sólo es normal, sino hasta sano. Pero que tuerza sus convicciones ya no es tan recomendable. Algo así acaba de suceder con Olga Sánchez Cordero, quien se olvidó de sus aguerridos tiempos como Ministra de la SCJN para no quedar mal con la corte de la 4T.

Según dijo, se negó a impugnar el decretazo de AMLO -claramente ilegal- porque solicitó una opinión jurídica (no dijo a quién) y llegó a la conclusión de que la controversia ante la SCJN sería improcedente porque "no hay agravio" al Senado.

Quizás no se acuerda de que en 2002, fue parte de los ocho ministros que anularon la reforma de Vicente Fox para permitir inversión privada en electricidad, impugnada por ambas Cámaras, vía la Comisión Permanente del Congreso.

Esa reforma, al igual que el decretazo, se saltaba la ley y la Suprema Corte resolvió entonces que el Congreso sí estaba legitimado para impugnar. Ahora sale Sánchez Cordero con que no presenta la controversia porque segurito se la van a desechar. ¿Será que sus gotitas mágicas le permiten ver el futuro?

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Ahora que asumieron los nuevos alcaldes del Edomex, el gobernador Alfredo del Mazo acompañó a rendir protesta a dos que llegaron por medio de la alianza PRI-PAN-PRD: Angélica Moya, en Naucalpan, y Marco Antonio Rodríguez, en Tlalnepantla.

Hay quienes se preguntan por qué no acudió a Huixquilucan, donde él mismo fue alcalde. Los malpensados dicen que es porque ahí gobernaba el panista Enrique Vargas, quien aspira a ser candidato a la gubernatura en 2023. Otros dicen que es porque el panista le heredó la alcaldía ¡a su esposa!, Romina Contreras, por lo que el priísta no quiso validar ese enjuague político familiar. Y unos más mesurados aseguran que su ausencia obedeció a que en ese municipio no hubo alianza y un tricolor nada tenía que hacer ahí.

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En la Unión de Alcaldes de la CDMX se prendieron las alertas de ¡alta traición! ¿La razón? Que había un acuerdo para hacerle el vacío al informe de Claudia Sheinbaum, peeero... cuatro de sus integrantes a la mera hora se rajaron y sí acudieron al Palacio de Minería.

Aunque faltan meses para Semana Santa, quienes se vistieron de Judas fueron Giovani Gutiérrez, de Coyoacán; Adrián Rubalcava, de Cuajimalpa; Luis Gerardo Quijano, de Magdalena Contreras, y Margarita Saldaña, de Azcapotzalco.

El acuerdo impulsado por Santiago Taboada y apoyado por el resto de los líderes de la UNA-CDMX, como Lía Limón y Mauricio Tabe, era que ninguno de sus integrantes acudiría al Claudiafest, en protesta por los malos tratos y la falta de civilidad política de la jefa de Gobierno. Pero, por lo visto, Gutiérrez, Rubalcava, Quijano y Saldaña no saben mucho de lealtades.

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