Quedar fuera del presupuesto

La declaración del secretario de Hacienda,  Arturo Herrera, a los diputados del partido Morena tiene la crudeza de la realidad: el dinero se acabó.

Avatar del

Por: Enrique Gómez Orozco

Sentado aquí pensando a dónde va el dinero, sentado aquí pensando a dónde va el dinero. Bueno, se lo dí a mi mujer, ella ya no lo tiene más”. -Bob Dylan, Money Blues.

La declaración del secretario de Hacienda,  Arturo Herrera, a los diputados del partido Morena tiene la crudeza de la realidad: el dinero se acabó. La crisis se lo llevó. Quedaron vacíos los “guardaditos” del sexenio pasado. 

Por eso las medidas de austeridad inéditas. El recorte del 75 por ciento de los gastos operativos de las secretarías impedirá su buen funcionamiento. Con la contracción del 10 o 12 por ciento será difícil armar un presupuesto para el año que viene. Lo advierte Herrera: será la época más difícil desde hace 90 años. La última recesión duró poco. En 2009, por el brote de influenza y la llamada Gran Recesión, el país se encogió un 7%. Al año siguiente crecíamos de nuevo y no dejamos de hacerlo hasta 2018. Mal que bien llegamos al 2.5% y en el sexenio pasado se crearon 3 millones de empleos. 

Nos quedaremos fuera del progreso mundial y un reflejo de ello es el desempeño de las empresas en el mercado de valores. Mientras en Estados Unidos hay una exuberancia casi irracional, aquí vamos sin norte alguno. A principio de año el índice de precios de la Bolsa Mexicana rondaba los 46 mil puntos. Ayer cayó 2.52% y pierde un 24 por ciento acumulado. 

El Secretario de Hacienda deberá hacer malabares para equilibrar un presupuesto bajo la incertidumbre de una pandemia prolongada y el desencanto de los inversionistas. Para el Gobierno las empresas son “socios” que proveen los ingresos; si tienen buenas utilidades, habrá dinero para invertir en seguridad, salud, educación, infraestructura y atención social. 

Con los negocios golpeados y debilitados por la crisis, los ingresos públicos no alcanzarán para tener el nivel del 2018. Con la cobija encogida, será imposible dar gusto a los estados, a los maestros y a la burocracia. 

Lo triste será la dificultad para cumplir con las promesas de asistencia social, terminar las obras “bandera” del sexenio y lograr estabilidad de precios. El dólar es un enigma. El presupuesto del 2021 tendrá todo el acento en el primer semestre, antes de las elecciones cuando pueda generar algún tipo de alivio, después vendrá el gran apretón y una nueva reforma fiscal que de oxígeno a las finanzas públicas. Lo anunció Ricardo Monreal, el líder del Senado: será progresiva, es decir, pagarán más quienes más ganen. Suena bien si pensamos en el 0.1% de los grandes capitales. Será terrible para la clase media, el segmento olvidado de la actual administración. Quienes ganan entre 7 y 20 salarios mínimos podrían pagar más impuestos, tanto en sus contribuciones directas como en el consumo. 

Al excluir a los empresarios, grandes y pequeños; al despreciar a los emprendedores y su contribución al desarrollo nacional, Morena comete un error enorme: corta de tajo su futuro. Si no es en el 2021, en el 2024 perderá la mayoría y se disolverá en la historia como el intento fallido de lograr mayor igualdad y prosperidad. 

Como dice la letra de Dylan en Money Blues:

Un hombre llegó

pidiendo la renta

Un hombre llegó

pidiendo la renta

Bueno, busqué en el cajón

Pero el dinero ya se había gastado.

Opinión

Opinión en tu buzón

Deja tu correo y recibe gratis las columnas editoriales de AM, de lunes a domingo

8am
En esta nota:

Y tú, ¿qué opinas?