Opinión

¿Quién es quién en la salud?

El presidente AMLO hace unas semanas, retó a los estados (como Guanajuato) que no firmaron el convenio de adhesión de su sistema de salud al recién creado INSABI (Instituto Nacional de Salud para el Bienestar), a que compitieran para saber cuál era el mejor, si el federal o el estatal.

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Por: José Luis Palacios Blanco*

El presidente AMLO hace unas semanas, retó a los estados (como Guanajuato) que no firmaron el convenio de adhesión de su sistema de salud al recién creado INSABI (Instituto Nacional de Salud para el Bienestar), a que compitieran para saber cuál era el mejor, si el federal o el estatal. Así que AMPLO planteó que mejor compitieran y dijo textualmente: “vamos a ver, quién es quién”. Pero sucedió algo que no calculó o no quiso considerar, pero que sí provocó el Presidente AMLO: la recesión del año pasado. Con esta realidad, el INSABI nació con un enorme rezago financiero y la promesa de la gratuidad de los servicios para la ciudadanía que no tiene acceso a los sistemas de salud públicos como el IMSS, ISSSTE y Sedena, quedó lejos de concretarse.

Pero para acabarla de amolar, se desató este año el Covid-19 y hoy estamos en un escenario que nadie imaginaba: una pandemia mundial y ésta, con toda la probabilidad de reventar nuestros sistemas de salud, ya sean públicos o privados. Todo, porque la velocidad de contagio llevará en los próximos meses a requerir atención y hospitalización para miles de mexicanos. El cálculo que hizo el Gobernador de Guanajuato fue certero: el sistema de salud estatal es financieramente muy eficiente y tiene cobertura amplia en los 46 municipios. Al igual que las finanzas estatales, tiene costos de servicio bajos y esto es más conveniente para Guanajuato, que haber entregado los hospitales a la federación; al final de cuentas, son impuestos de los guanajuatenses.

En medio de la crisis nacional, descubrimos que el entorno, la falta de educación y de ingresos, se traducen en malas prácticas cotidianas de alimentación reflejadas éstas, en enfermedades que saturan el sistema de salud: obesidad, hipertensión, diabetes, que son el blanco del coronavirus. Pero también nos enseñó que los sistemas de salud son vulnerables a las pandemias y muestran todas sus debilidades.

¿Cómo saber si el sistema de salud federal o el de Guanajuato son mejores? Para ponerlo en los términos que lo planteó el presidente AMLO. Un primer criterio sería basado en los indicadores universales de la salud, otro en la infraestructura y otro en la eficiencia financiera. Con lo primero, Guanajuato tiene un sistema de salud que se ubica entre los 3 mejores del País. De acuerdo a INDICAS (Sistema Nacional de Indicadores de Calidad en Salud) -la herramienta que permite registrar y monitorear indicadores de calidad en las unidades de los servicios de salud-, Guanajuato es uno de los 5 mejores sistemas de salud del País. INDICAS es un sistema integral de medición para el Sistema Nacional de Salud que integra evidencias de mejora de la calidad técnica, calidad percibida y calidad en la gestión.

Hasta allí, podríamos decir que Guanajuato objetivamente, ha mostrado los beneficios del federalismo en cuestiones de salud. La decisión del gobierno de Guanajuato de no adherirse al Insabi fue adecuada y exitosa y lo constatamos en la crisis sanitaria. En cuanto a lo segundo, en la infraestructura de salud, el sistema estatal tiene una enorme ventaja, pues tiene hoy 43 hospitales generales y comunitarios y 586 centros de salud. El sistema estatal se ha fortalecido enormemente con las economías creadas por licitaciones de medicamentos, el sistema de contratación del personal y una cultura innovadora de trabajar. Su presupuesto ha aumentado sostenidamente con recursos de los guanajuatenses a ritmos de más del 10% anual.

Por su parte, la federación se hace cargo de los hospitales del IMSS, ISSSTE, Sedena y Pemex y sus centros de salud están pasando por momentos críticos por la falta de recursos y se atiende heroicamente a los pacientes con el profesionalismo de sus médicos, enfermeras y personal administrativo. Sus compras de hacen centralizadamente desde oficinas centrales y han sufrido enormes recortes de presupuesto que han sido documentados en medios de comunicación incluyendo movilización de sus trabajadores en protestas.

Un aspecto crítico que nos trajo la realidad del Covid son los respiradores artificiales. En los 43 hospitales públicos estatales tenemos 670 respiradores en condiciones óptimas de operación, más 92 nuevos lo que llegaron al Hospital especializado en Covid. En el sector federal se sufre por la falta de equipos; en el IMSS cuentan con menos de 150, el ISSSTE tiene 9 y en Pemex tienen menos de 10 y todos esperan que lleguen pronto algunos de la Ciudad de México. En las camas de terapia intensiva, la desproporción es todavía mayor. Y es mayor, en los aditamentos de protección para médicos y enfermeras estatales, que tienen todo lo necesario mientras que, en los federales, no los tienen.

¿Cuál sería entonces la mejor solución? Que la federación y estado llegaran a acuerdos para que la infraestructura disponible que tiene el sistema estatal pudiera ser utilizado por la federación y ésta pagara a Guanajuato por usarlo. Son asuntos de federalismo, pero requiere una enorme voluntad de cooperación y no de competencia, algo que ni siquiera en tiempos de pandemias se puede lograr.

* Consejero local de INE.

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