Opinión

Recuerdos de José José. Una y otra vez

¿Se acuerda usted la primera vez que escuchó a José José?

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Por: Enrique Gómez Orozco

¿Se acuerda usted la primera vez que escuchó a José José?

Con los años nos volvemos nostálgicos porque sabemos que el tiempo transcurrido es mayor que el del futuro. Tal vez por eso sea. La primera vez que escuché “El Triste” fue camino a la escuela en la avenida López Mateos, a una o dos cuadras de donde hoy escribo. Me pareció que la canción era triste, un tanto distante del ánimo eufórico de la adolescencia. Lo de “Gavilán o Paloma” tampoco entraba muy bien en la parte racional de lo que hoy se conoce como la parte izquierda de mi cerebro.

Pero el tiempo y los años cambiaron la percepción de la narrativa de las baladas del cantante. La parte irracional del lado derecho comenzó a filtrar hermosas frases llenas de pasión, de exuberante entonación inconfundible en cualquier tarde de lluvia al frente del volante o en las reuniones familiares y de amigos.

El lugar del descubrimiento de casi todas las canciones era el auto en las estaciones locales, la 1390 de AM, el Canal 58 de Guadalajara y de vez en cuando la LG. La mayoría de las baladas y los cancioneros nacionales estaban en AM. En el 99.9 de FM escuchábamos los estrenos ingleses y norteamericanos del rock. Debo confesar que dejé de escuchar música en la radio abierta, no tanto porque no encuentre placer en ello sino por el flujo incesante de noticias, indispensable para entender cuando menos un poco el mundo a nuestro alrededor.

Pero pienso que la verdad nunca fui fan de José José cuando estaba más de moda porque no compraba sus discos y cambiaba la estación para escuchar a los Bee Gees o a los incomparables Beatles una y otra vez. Tal vez porque Armando Manzanero era el favorito y no podía dejar de escuchar a Marco Antonio Muñiz. Cuando José José apenas nacía a la fama ya se repetían una y otra vez las canciones de Manzanero y Muñiz. Enrique Guzmán, César Costa y Alberto Vázquez eran agradables cancioneros pero eran más parte de la infancia, de los sesenta, junto con Rocío Durcal.

A finales de los 90, cuando vendíamos discos CD en am, los de mayor éxito eran de Napoleón, Pedro Infante el eterno y Javier Solis.

Ayer se elevó al nivel de los dioses de la canción a José José. El Gobierno olvidó la austeridad para traer, a cuerpo de General caído en batalla, al enamorado que hoy nos hace revivir los goces y los males de amores. Bien hecho. Necesitamos tener pequeños escapes a los avatares de estos tiempos turbulentos.

José José no tuvo una vida que digamos ejemplar, pero eso no importa, tampoco la tuvieron Beethoven o Wagner. Lo importante es que acompañaron y están en nuestras vidas transmitiendo la profundidad de su alma artística. Sonidos, ideas y momentos que recreamos una y otra vez. Y aunque parezca que todo cambia, que llegan nuevos artistas como Luis Miguel, Manuel Mijares, Emmanuel o Lucero, y muchos más que no conozco, hay un hilo invisible del sentimiento mexicano, ese que aprendí en la voz de Javier Solis con sus sombras nada más. Una canción platónica que describe cómo la vida son girones de sombras; recuerdos sueltos y líricos de lo que vivimos. Cantemos pues.

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