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Rico McSAPAL

SAPAL (Sistema de Agua Potable y Alcantarillado de León) tenía hace tres meses en los bancos 2 mil 149 millones de pesos y su ganancia aumenta un promedio de 40 millones cada mes.

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Por: Enrique Gómez Orozco

SAPAL (Sistema de Agua Potable y Alcantarillado de León) tenía hace tres meses en los bancos 2 mil 149 millones de pesos y su ganancia aumenta un promedio de 40 millones cada mes. Tan sólo de intereses debe recibir 15 millones mensuales. 

Pero no es sólo eso, en su activo circulante cuenta con 3 mil 500 millones. Esta columna no es para contadores, pero hay que aclarar que entre dinero en bancos y cuentas por cobrar llega a esa cantidad extraordinaria que representa más de la mitad del presupuesto de la ciudad. De ese tamaño es McSapal. 

Si se viera como negocio, el organismo de agua podría ser uno de los mejores de la ciudad. El año pasado vendió 2 mil 585 millones de pesos entre agua y servicios. El remanente fue de 754 millones de pesos. De cada peso que entra, 30 centavos son “utilidad” o remanente. 

Si fuera una empresa particular sería admirable y el presidente del Consejo y consejeros merecerían un gran bono de desempeño. 

El asunto es que SAPAL es un organismo descentralizado del Ayuntamiento de León. Su fama de buena administración tiene ya varias décadas, aunque en los últimos años su deporte favorito es acumular dinero año tras año, mientras esperan una definición del agua que vendría de la presa de El Zapotillo, en Jalisco. 

Mientras eso sucede, la comuna sufre una de sus peores épocas de inseguridad y violencia. El municipio tiene también salud financiera y es normal que sus saldos en bancos superen a la deuda que se contrajo en trienios anteriores. Pero León necesita mucha más inversión en tecnología y en infraestructura para superar la crisis. 

El dinero de SAPAL es de todos los leoneses y su destino no debe invertirse con el mismo criterio de una empresa privada. Mientras haya zonas sin agua y existan tuberías que mejorar para elevar la eficiencia del sistema, no hay razón para seguir acumulando dinero que sólo sirve a los bancos. 

Decían los consejeros que el dinero estaba ahí para pagar la demanda que interpuso la empresa española Abengoa por incumplimiento de contratos. La verdad es que los españoles quebraron, se quedaron con una parte del enganche para las obras y aventaron la toalla con una demanda impagable.

Ni el asunto del Zapotillo ni la demanda de Abengoa tienen para cuándo resolverse y pasan los años mientras SAPAL enriquece y la seguridad empobrece. El Ayuntamiento puede transferir recursos prestados del organismo y aplicarlos en bien de los ciudadanos. Si la ley no lo permite, entonces se modifica la ley interna y sanseacabó.

Mientras son peras o manzanas, el dinero se puede usar para mil cosas que ayuden a los más desprotegidos. León es la cuarta ciudad con más pobres del país. 

El usar los recursos para atacar la delincuencia y la criminalidad sería el mejor destino de ese dinero. Y no se trata de una decisión administrativa, sino política, porque todos los temas referentes al Gobierno y sus instituciones son decisiones políticas. 

El alcalde Héctor López puede y debe tomar esos recursos para el Ayuntamiento. Cuando SAPAL los necesite entonces se le devuelven, pero eso no sucederá pronto porque la Federación no tiene prisa en ayudar a Guanajuato, es más, creemos que es la última de las prioridades de la Cuarta Transformación. 

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