Rumbo equivocado

En los campos de cultivo del Medio Oeste norteamericano florece el maíz desde Ohio hasta Kansas.

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Por: Enrique Gómez Orozco

En los campos de cultivo del Medio Oeste norteamericano florece el maíz desde Ohio hasta Kansas. Todo el horizonte verde con crestas amarillas indican que será un buen año. A México le conviene que haya una gran cosecha en las planicies del llamado “cinturón maicero”. La abundancia traerá precios moderados y asegura que la tortilla no falte.

Los distribuidores de General Motors en EU también esperan mejorar sus ventas antes de que termine el año. La falta de microprocesadores provenientes de Taiwán y otros países detiene la producción de las camionetas de precio alto fabricadas en Silao, Michigan y Canadá. Cuando se resuelva el problema, venderemos de nuevo los vehículos y habrá dólares para comprar maíz, sorgo y soya. 

Nuestra economía vive del comercio con Estados Unidos y Canadá. El TLC, ahora llamado T-MEC, convirtió a México en el principal exportador de Latinoamérica, más que Brasil, Argentina y todos los demás países juntos. Los múltiples tratados de libre comercio hicieron del país uno de los más abiertos. Fue la idea de dos economistas talentosos que el próximo domingo subirán a la “picota” inventada por Morena: Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo. Ellos transformaron nuestra economía. Gracias a su visión nos convertimos en la economía número 14 del mundo. 

Pero ahora el Gobierno de la llamada 4T quiere volver al pasado con una política que nos recuerda el tercermundismo de Luis Echeverría y la petrolización de José López Portillo. En ambos sexenios nos fue mal, tanto que tardamos casi dos décadas en salir adelante. Parte de la miopía de esos sexenios fue querer convertir a México en el líder de un amorfo tercer mundo o el hermano mayor de Cuba, protector de la dictadura. 

Cuando el petróleo estaba caro a principios de los 80, López Portillo, envalentonado frente a Jimmy Carter, quien era sencillo y poco conflictivo, dijo: “lo que le hicieran a Cuba se lo hacen a México”. Una frase infantil y absurda que hoy vuelve a tener triste vigencia por la defensa que hace el Presidente de esa misma dictadura. 

No basta con cambiar acuerdos energéticos que lastiman nuestra relación con el principal cliente que tenemos, sino que también ahora nos metemos a defender a Raúl Castro y su títere Miguel Díaz-Canel. Y, como no gusta que Luis Almagro, el uruguayo presidente de la Organización de Estados Americanos, llame por su nombre a la dictadura, queremos desaparecer la OEA y hacer una comunidad económica y política con los países latinoamericanos. Un sueño que tomaría décadas en florecer. Un disparate si se trata de enfrentar a Estados Unidos. 

Además de los 358 mil millones de dólares que comerciamos con EU, tendremos este año por lo menos otros 45 mil millones de remesas de nuestros paisanos. Dinero vital para millones de familias. Mucho más recursos que todos los programas sociales del Gobierno juntos. Sumadas las cantidades son más del 35% de lo que producimos. 

Mientras Norteamérica nos da la oportunidad de crecer a través del libre comercio, Cuba inspira lástima. Lo vemos en su falta de libertades, de acceso a la cultura universal, a la pluralidad de ideas, y lo más triste, a la falta de esperanza de un pueblo que hace cola durante 5 horas para que le den de comer. Además, lo que le vendemos, no nos lo paga porque simplemente no tienen con qué. 

¿Qué pasó con las vaciladas de Echeverría y López Portillo? Terminaron en tragedia de fin de sexenio, con nuestros secretarios de Hacienda pidiendo prestado, ¿a quién?, a Estados Unidos. (Continuará)

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