Opinión

Salud al sistema de salud

En el periodo neo liberal de la República, ése que va de mediados de los ochenta hasta el pasado mes de julio, se realizaron numerosas reformas al sistema de salud.

Avatar del

Por: José Luis Palacios Blanco*

En el periodo neo liberal de la República, ése que va de mediados de los ochenta hasta el pasado mes de julio, se realizaron numerosas reformas al sistema de salud. El Presidente Peña Nieto hizo algunas como la Educativa y la Energética que describían a la perfección el estilo “neo liberal” de gobernar: dejar a las fuerzas del mercado la operación de sistemas básicos para que éstos se hicieran eficientes, dejando de lado la responsabilidad del Estado de ser el motor de su mejora. La “reforma estructural” del sistema de salud quedó pendiente, no se hizo. ¿qué implicaba?

En el enfoque neo liberal, poner a competir a los sistemas públicos de salud entre sí y a éste, con el privado, para provocar eficiencia; medir unidades de negocios, dejar que el ciudadano decidiera a cuál unidad de salud acudía y que el Estado diera el subsidio a aquella institución que fuera preferida por sus servicios. Es decir, transitar hacia la “universalización de los servicios”. Esto ya no se hizo por la decisión popular de dejar el modelo económico neo liberal y de transitar hacia un “modelo neo-keynesiano” abanderado por el Presidente López Obrador y su partido, Morena.

Esta semana, con la renuncia –digna, coherente-, de Germán Martínez a la Dirección General del IMSS, se deja al descubierto la realidad del sistema de salud mexicano. Desnuda, ésta, refleja la enfermedad, el rezago histórico en inversión y en gasto de operación del sistema de salud. El sistema público atiende al 90% de los mexicanos (sumando IMSS, ISSTE y Secretarías de salud estatales más sistemas como el militar).

La crisis se agrava por cambiar AMLO prioridades en la inversión: el Tren Maya, la Refinería de dos Bocas, el Aeropuerto de Santa Lucía (y la indemnización del aeropuerto de Texcoco) han cambiado la estructura del presupuesto federal. Difícil papel tiene la Secretaría de Hacienda para recortar por todos lados el gasto (haciendo crítico, por cierto, el estancamiento de la economía) para poder canalizar estos recursos a los proyectos estratégicos como Pemex. No hay dinero que alcance, es cierto, y por eso, recortes también a las instituciones de salud.

Esto no es nuevo. Estructuralmente, el IMSS y el ISSTE tienen una carga de operación que circunda alrededor de su sistema de pensiones y contratos colectivos privilegiados al personal. Estos, consumen el 70% de sus finanzas (pasivos laborales) y reducen el margen de inversión, es decir, no es solo el recorte que hizo AMLO, sino en sí, la estructura financiera que privilegia el pago de sueldos y salarios y elimina la capacidad de crecer. Pensiones generosas, prestaciones abundantes y plazas sindicalizadas de sobra, que premian la asistencia y no la productividad, son otro factor que se olvida en esta crisis financiera del sector salud que se refleja en la ausencia de equipamiento y los mínimos de atención al derechohabiente.

Objetivamente, el desglose del presupuesto federal aplicado a la salud, muestra que, al reducir pagos de honorarios, eliminar la plantilla de personal de confianza y los gastos de operación, así como de becas a residentes médicos, las instituciones de salud se quedan con los mínimos de operación y con el personal “de base” o sindicalizado. No es exageración periodística, no se puede ocultar, lo podemos constatar en cualquier clínica u hospital, sino que al medir con las “metas internacionales de salud”, México incrementa su rezago en indicadores como número de médicos/pacientes o camas/población atendida. Y todo se refleja en indicadores del sistema INDICAS nacional donde seguimos cayendo en estándares de calidad en salud.

¿Entonces dónde está la solución? Actualmente los esquemas de contratación en las instituciones públicas han cambiado, subiendo la edad de jubilación para reducir los pasivos laborales. Pero el reto es cómo incrementar AMLO, la inversión en nuevos hospitales, el equipamiento médico y en las becas de apoyo para los residentes médicos que han sido históricamente un ejército de apoyo para las instituciones. Tremenda presión que tiene estos días el Presidente López Obrador al ver la consecuencia de las medidas (que hay que reconocer son “neo liberales”), de reducir el presupuesto a los institutos nacionales, a los hospitales de alta especialidad y, sobre todo, al IMSS. La renuncia de Germán Martínez fue un golpe al pecho al proyecto de Morena, que en su discurso se enfoca primero a los pobres, pero para quienes conocemos bien el sistema de salud por dentro, afecta más, la precaria salud, de las instituciones públicas de México y éstas, en las mayorías pobres que requieren servicios médicos de calidad.

* Director de la Universidad Meridiano
director@universidadmeridiano.edu.mx

Y tú, ¿qué opinas?