Salud poblacional: el decreto pendiente.

Un decreto es una decisión u ordenamiento de algo por una persona u organismo que tiene autoridad para ello.

Avatar del

Por: Dr. Juan Manuel Cisneros Carrasco

Un decreto es una decisión u ordenamiento de algo por una persona u organismo que tiene autoridad para ello. Pues bien, vale la pena que aquellos que personifican estas capacidades de toma de decisión y mandato de ejecución, destinen los recursos humanos, científicos, materiales, tecnológicos y financieros para decretar (y dar soporte) a los preceptos que a continuación se expresan:

Que las brechas sociales y económicas crecientes y sostenidas en nuestro país (que tienen impacto en la calidad de vida y salud de las personas) sean acortadas. Lo anterior mejorando la atención a infantes y maternidad, nutrición poblacional, apostar a la equidad de género, otorgar acceso a salud mental y otras condiciones de saneamiento, así como atacar enfermedades no transmisibles y crónicas, todo ello a través de una mejora de la gestión y coordinación de servicios de salud públicos y privados.

Que se garantice el acceso universal a medicamentos, inmunizaciones, herramientas diagnósticas y otros productos y servicios sanitarios, haciendo más eficientes y eficaces el gasto y la distribución, así como el combate a productos de mala calidad o sujetos a falsificación.

Que se ataquen de fondo y se otorguen los servicios de atención a problemas de salud de origen infeccioso como son el VIH, tuberculosis, hepatitis virales, enfermedades tropicales olvidadas y enfermedades de transmisión sexual, que afectan en su mayoría a la población en condiciones de pobreza. Sumando además esfuerzos para la inversión en investigación para desarrollo de nuevos medicamentos y vacunas, así como el combate a los efectos de la resistencia a medicamentos y antibióticos.

Que no haya sub-inversión ni sub-ejercicio para garantizar condiciones laborales justas y dignas para los trabajadores de la salud, que a últimas fechas se vuelven cada vez menos y peor adiestrados, poniendo en gran riesgo la capacidad asistencial de los sistemas de salud.

Que se integren a las prioridades en salud, aquellas enfermedades relacionadas con la contaminación del aire, desastres naturales y cambio climático, para sumar a nuestro país a la agenda de responsabilidad de protección ante las muertes causadas por ataques cardíacos, accidentes cerebrovasculares, diversos cánceres y enfermedades respiratorias relacionadas con la descomposición del ambiente.

Que la salud no sea otra víctima de los amagos y estragos del crimen y conflicto, los cuales han provocado que multitud de regiones tengan problemas de accesibilidad a servicios de salud y falta de provisión de profesionales sanitarios. De igual manera, se debe garantizar la seguridad e integridad de los mismos ante las amenazas del crimen organizado, atendiendo de manera especial a pasantes médicos y estudiantes de pregrado.

Que se atienda con seriedad y congruencia, con base en la mejor evidencia disponible, la contingencia sanitaria que vivimos en la actualidad. Que se destierren de buena vez los intereses políticos y económicos pervertidos que están detrás de decisiones ineptas, necias e irresponsables, que provocan no menos que muerte y destrucción. De igual manera, preparar y anticipar para tener capacidad de respuesta para nuevos brotes de enfermedades, desastres naturales y otras emergencias que pudieran suscitarse en el futuro.

Que se intente recuperar la confianza de la población en los servicios de salud, puesto que tras multitud de mensajes erróneos, inciertos y manipulados de las propias autoridades, así como una difusión fuera de control de desinformación por otros medios, ha habido un alejamiento de la sociedad con respecto a la consejería y orientación de los profesionales y autoridades sanitarias, que ha redundado en movimientos contra la vacunación y aumento de muertes por enfermedades que son prevenibles.

Lo expresado anteriormente (a lo cual puede sumarse aún más) son necesidades que requieren un verdadero compromiso y acción por parte de los responsables del ejercicio del poder y de igual manera de una solicitud y vigilancia expresa de la sociedad sobre su cumplimiento. Es tiempo de decretar que la salud de la población es un mecanismo de bienestar y justicia social y que es obligatorio apostar todo para conseguirla. 

Autoridades: van tarde.

Opinión

Opinión en tu buzón

Deja tu correo y recibe gratis las columnas editoriales de AM, de lunes a domingo

8am
En esta nota:

Y tú, ¿qué opinas?