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Secuestrados por la CNTE

Desde hace años la CNTE secuestró la educación en los estados más pobres del país. Su método fue la violencia, el cierre de carreteras, el incendio de comercios y el bloqueo de vías del tren.  El resultado es la más baja calidad de educación en el país y el adoctrinamiento radical de los niños y jóvenes de Oaxaca, Chiapas, Michoacán y parte de la CDMX. 

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Por: Enrique Gómez Orozco

La Cuarta Transformación de la vida pública de México reconoce el derecho a la educación de todas las personas. Bajo esa premisa, la reciente Reforma Constitucional en materia educativa amplió su obligatoriedad, desde la educación inicial –ahora como primer nivel de la educación básica– hasta la educación superior, un mandato sin parangón en el mundo”. Enunciado de la Secretaría de Educación Pública Federal

Desde hace años la CNTE secuestró la educación en los estados más pobres del país. Su método fue la violencia, el cierre de carreteras, el incendio de comercios y el bloqueo de vías del tren.  El resultado es la más baja calidad de educación en el país y el adoctrinamiento radical de los niños y jóvenes de Oaxaca, Chiapas, Michoacán y parte de la CDMX. 

Ninguna administración había podido combatir sus prácticas gangsteriles como la venta de plazas, la extorsión a gobiernos estatales y el enriquecimiento sin límite de sus líderes. En el sexenio pasado planteó el Congreso una reforma educativa. El primer paso para devolver al Estado el mandato que le otorga la ley de ser la única autoridad para establecer las políticas educativas. El principio fue evaluar para conocer y reconocer el empeño de los maestros y atender a aquellos que tuvieran oportunidad de mejorar sus competencias. 

Era el principio de una meritocracia educativa. Con la evaluación, la CNTE perdía el control de las plazas y los alejaba del sometimiento absoluto de sus agremiados. La reforma no tenía color capitalista ni socialista. La nueva encomienda era mejorar la educación, así de simple. 

Como la “Cuarta Transformación” tiene el objetivo de no permitir que prevalezcan las reformas y las políticas del pasado, sean las que sean, destruyó el proyecto educativo más importante y coherente de una generación. Más pronto que tarde las fauces del sindicato gandalla se asoman en la pandemia. Cuando la Secretaría de Educación propone que la televisión comercial se use como instrumento de enseñanza para preservar la salud pública, la CNTE se opone. En su agria pedagogía y pervertida ideología, pretende llevar la enseñanza en Oaxaca a través de difusoras de radio comunitarias y copias fotostáticas entregadas casa por casa. 

La rebelión perpetua  llega a las puertas del secretario Esteban Moctezuma Barragán y del propio presidente López Obrador. El Gobierno ofrece diálogo para la solución, la CNTE exige que el Presidente acuda a la cita. Sin su presencia, se irán por la vía libre, como siempre lo hacen. Es como la fábula del alacrán, su naturaleza es picar, agredir.  

La llamada “Cuarta Transformación” pretende que la Constitución obligue al Gobierno a dar educación pública desde preescolar hasta nivel superior. “Un mandato sin parangón en el mundo”, dicen. Pura retórica cuando ni siquiera podemos tener reglas claras para los maestros, cuando la educación de los más pobres y olvidados está en manos de un cártel que reta a estados y federación. La reforma destruida por Morena era un dique para las intenciones totalitarias de la CNTE. Por fin había reglas de evaluación y de evitar el tráfico de plazas, consideradas patrimonio de un sindicato y no del Estado. 

A los radicales de izquierda de la CNTE les cayó como patada en el estómago ver en la mañanera, por televisión, que la Secretaría de Educación echará mano de las concesionarias Televisa, TV Azteca y Milenio para salvar el ciclo escolar. Algo grande van a pedir a cambio. La extorsión violenta es su especialidad. 

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