Hierve, quema, una llamada de atención

“Mucho polvo blanco, mucho vicio malo. Dinero en el banco, ya me siento narco. Si, somos de la street, más polvo en la nariz. Ya llegaron los MC´s disparando pura shit. No importa que se note ando mariguano” esta es una de las letras, que canta Santa Fe Klan

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Por: Velia María Hontoria Álvarez

“Mucho polvo blanco, mucho vicio malo. Dinero en el banco, ya me siento narco. Si, somos de la street, más polvo en la nariz. Ya llegaron los MC´s disparando pura shit. No importa que se note ando mariguano” esta es una de las letras, que canta Santa Fe Klan con su grupo de raperos, que tanto aman nuestros jóvenes guanajuatenses, y otros de tantas fronteras.

¿Es solo un fenómeno musical?  ¿es una realidad que nos bota y reclama a modo de son? Los chicos que los siguen ¿encontraron el pretexto para salir a las calles manifestando repudio, hartazgo para desnudar una realidad que se trata de ocultar, en una obligada ceguera moral?

¿Qué hace Santa Fe Klan que los trae a todos “pirados”?  Algunos dicen, lacónicamente, que son jóvenes, producto de carencias alimenticias y educativas, más una nula cultura política que provoca, que estos chavos, solo hayan nacido para perderse ¿será? Otros dicen, que es la parte de “la vagancia propia” de la adolescencia, ambas respuestas me resultan tontas, irresponsables. Pregunto  ¿Son ellos, la pólvora que necesita la sociedad, los gobiernos, para salir de sus nichos de confort? Sus letras, tiene en el trasfondo, una feroz rebeldía, un gran dolor a cuestas, que recorre y marca con precisión “me haré rico antes de mi muerte” la crítica social es evidente, escuchar “el wuero” donde sin mucho remiendo habla de la realidad de su día, componiéndola con su rama poética “Eran la mala influencia de mi barrio, eran puro chiflado que querían sobresalir” ¿adolescentes solos, sin esperanza o son la memoria de nuestros abandonos? “preocupada en la casa está mi madre. Sigo chambeando porque a la pobreza no quiero volver” los reclamos saltan, el enfrentamiento a un peligro real, que se vive en sus calles, sin inventos, ni tapujos brota innegable, pues la música es el buen instrumento, para que las personas, tomemos conciencia ideológica y el timón de la vida ¿Qué tipo de rumbo pueden tomar estos jóvenes? 

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Al sentir este rapear, con su olorosa cercanía de drogas, presentir ese falso brillo que les supone la venta, los mire altaneros imaginándose millonarios, poderosos, gigantes como sus líderes de la muerte. Billetes de a montón, resecados en un baúl de acero gris o en un montículo de cenizas;  almas solitarias, que juegan con fuego, atrapados por capataces de rapiña, que en el día, les roban la esperanza y en la noche, les chupan la vida; las consecuencias del abandono familiar, la carencia de valores, el olvido de lo sagrado e importante; tolerar  la corrupción, la falta de escuelas  #deadeveras; la carencia de oportunidades en las empresas;  una vez más, entendí –otra vez-  el porqué de la violencia en nuestras calles, de tantas balaceras, de tantos niños sin niñez. Reconocí, que esas batallas de moto a bici, tienen un origen; que aún falta mucho por trabajar por estos niños; por eso, refrendo, mi agradecimiento y compromiso a todas las instituciones, asociaciones, maestros que dedican su vida, para salvaguardar y proteger a estos chicos, que son nuestro presente. 

“Problemas con la policía es un infierno de noche y de día. El vecindario está caliente y la noche esta fría. Mercancía se mueve…” Dicen que el Rap, expresa tus sentimientos, lo que has vivido, centrándola en una poesía que, de forma melódica, da ritmo y prende la chispa; ojalá y nuestros chicos comiencen a cantar diferente pues, es importante que concienticen, que, aunque pocos raperos son el estandarte de luchas sociales (Kanye West) existe otra gran mayoría, que acaba sus vidas, a temprana edad, consumidos por las drogas o en riñas con las mismas bandas musicales.

El joven talento, Ángel Quezada a sus veintidós años, ha puesto una vez más a Guanajuato en la mira, señalándonos con sus letras y su triste voz, las miserias que padece una gran parte de la juventud, de nuestra nación. “Yo seguiré, no cambiaré, así soy, así me moriré. Marihua, marihuana y, más tequila” escuchemos, atentos…

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