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SI ALGO ha caracterizado a Andrés Manuel López Obrador en su larga trayectoria política han sido sus dichos y frases que han ido marcando las muchas confrontaciones en las que se ha metido, sobre todo cada vez que hay elecciones.

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Por: F. Bartolomé

SI ALGO ha caracterizado a Andrés Manuel López Obrador en su larga trayectoria política han sido sus dichos y frases que han ido marcando las muchas confrontaciones en las que se ha metido, sobre todo cada vez que hay elecciones.

DE LAS “cajas de la infamia” de 1994, cuando acusó un fraude electoral en Tabasco, pasó al “No soy de los que aceptan dócilmente condenas injustas” cuando el proceso de desafuero en su contra en 2005.

LUEGO vinieron el “Cállate, chachalaca” dirigido a Vicente Fox, el “Voto por voto, casilla por casilla” y el “Al diablo con sus instituciones” tras los comicios del 2006 en los que volvió a alegar fraude en su contra.

EN SU CAMINO a la Presidencia culpó a “La mafia del poder” y arremetió contra “La prensa fifí”. Y desde que llegó a Palacio Nacional ha hecho populares el “Me canso ganso” y el “Yo tengo otros datos”, entre otros.

PERO quizás la frase que mejor define la historia de López Obrador es la que dijo ayer como parte de la andanada en la que acusó a los consejeros del INE de “juego sucio” por invalidar candidaturas de Morena.

QUEDA para el registro su “¿Cómo voy yo a quedarme callado?”. Si no lo ha hecho en más de 30 años, difícilmente lo hará ahora a pesar de la importante investidura que ostenta y del amplio poder que detenta.

IMAGÍNENSE que en México existiera una ley por la cual tuvieras que pagarle una cuota a la industria hotelera por dormir en tu propia recámara y en tu propia casa.

¿VERDAD que suena absurdo? Pues así, igualito, suena el reclamo de Manuel Bartlett a las empresas que invirtieron en generación de electricidad para autoabastecerse y, más aún, porque esa energía resulta más barata y más limpia que la que les ofrece la CFE.

NI QUÉ DECIR de la acusación de que esas compañías le han “robado” miles de clientes a esa empresa “quesque” productiva del Estado. Es como decir que quienes cocinan en su casa le “roban” clientela a los restaurantes. Así de demencial está el discurso oficial.

VAYA que la acústica es rara en la Plaza de la Constitución, pues ya van varias veces que lo que se dice en Palacio Nacional a las 7:00 horas se vuelve a escuchar en el Antiguo Palacio del Ayuntamiento a las 11:00.

ASÍ OCURRIÓ ayer cuando la jefa de Gobierno de la CDMX, Claudia Sheinbaum, acusó a consejeros del INE de tomar partido en temas electorales. ¿Será pura coincidencia o un extraño fenómeno de eco? Es pregunta que no se repite... ite...ite.

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