Soberana tontería

Nos han mareado con la cantaleta de que México es más soberano si son empresas estatales las que realizan actividades energéticas.

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Por: Jorge Suárez-Vélez

Nos han mareado con la cantaleta de que México es más soberano si son empresas estatales las que realizan actividades energéticas. Cuando alguien pone a cargar su celular o prende la televisión, ¿checa si la electricidad es generada por CFE o por una empresa privada? Si le damos a escoger a un usuario, ¿no prefiere la energía más barata posible sin importar quién la genere?

La 4T le quiere devolver a CFE un monopolio para el que ya no nos alcanza. En el fondo, esta medida tiene dos objetivos, ambos miopes y clientelares. Primero, quiere control total del mercado de electricidad para poder elegir a qué clientela favorece con subsidios. Segundo, quiere que CFE queme las toneladas de combustóleo que sus refinerías carcacha generan al producir gasolina. Es increíble que no saquen cuentas de lo que nos costaría esa barbaridad. Pemex perdió 12.5 dólares por cada barril de gasolina que refinó el primer trimestre de 2020, y la electricidad generada quemando ese veneno es 6 veces más cara que la que proviene de plantas nuevas solares o eólicas. ¿Por qué la terquedad de refinar? Porque AMLO sueña ser autosuficiente produciendo gasolina, lo que jamás logrará, para así subsidiar ese energético como en Venezuela. Una vez más, nadie hace cuentas de lo que nos costaría dejar de exportar petróleo para mejor refinar gasolina, "mexicana", pero mucho más cara y contaminante que la que importamos.

Para que CFE tenga 54% de la capacidad, como manda la propuesta, se forzará a que plantas privadas -más nuevas, con avances tecnológicos y mejor operadas- se salgan del mercado para ser reemplazadas por plantas viejas de CFE que ni antes, ni en este sexenio, invirtió en producción o distribución. Además, harán que cierren industrias que hoy se autoabastecen si las fuerzan a comprarle caro a CFE. Hay de dos sopas: o reflejan el mayor costo en el precio de la luz, o se lo comen subsidiándolo con nuestro dinero.

El manejo tanto de Pemex como de CFE siempre ha privilegiado criterios políticos. Ninguna empresa privada sobreviviría esa falta de inversión, ni podría sostener esos niveles de pérdidas y de deuda, mucho menos mantener plantas laborales tan obesas. El reciente incremento en el pasivo laboral avalado por Manuel Bartlett -que del tema energético sabe tanto como de neurocirugía- permitirá, por ejemplo, el retiro de trabajadoras que lleven 25 años en la empresa. Si una mujer de 20 años empieza hoy a trabajar ahí, y vive hasta los 85 años (estimado conservador de aumento en esperanza de vida), CFE la mantendría en el retiro por 40 años, 15 más de los que trabajó. No existe empresa capaz de sostener tal "generosidad". El cambio que Bartlett propuso de un plumazo incrementa a más de 48 mil millones de pesos el costo de las jubilaciones, más que el monto total que CFE invertirá en infraestructura.

En Pemex pronto costará más el pago a los jubilados que el costo total de la nómina de trabajadores activos. ¿Por qué ambas empresas accedieron a condiciones laborales tan espléndidas? Porque directores como Bartlett saben que están de paso. Su prioridad no es crear una estructura laboral competitiva, sino quedar bien con un sindicato que será buen aliado político. Al fin que el pago no viene de su bolsillo y, para cuando sea evidente el daño, él estará bajo tierra; es la ventaja del gabinete de ancianos de esta 4T. Los causantes pagaremos el pato.

¿No nos haría más "soberanos" tener una economía competitiva donde no se tire el dinero subsidiando a empresas cuyas pérdidas crecen cada año? Según un estudio de Fundef, rescatar a Pemex costaría 12 puntos del PIB y cubrir sus pérdidas operativas nos cuesta entre 2 y 3 puntos del PIB cada año. ¿De verdad ser dueños de Pemex beneficia al pueblo? Con ese dinero triplicaríamos nuestro gasto en seguridad o aumentaríamos hasta 40% nuestro presupuesto en educación.

Si esta contrarreforma pasa, el daño al futuro de México y al bolsillo de los mexicanos será brutal. Al menos, podremos abanicarnos con la bandera en el verano y taparnos con ella en el invierno porque para energía eléctrica, si la hubiera, no nos va a alcanzar.

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