Opinión

Sol Invictus y desigualdad económica

En la mitología griega Helios es el hijo de los titanes Hiperión y Tea. Era imaginado como un hermoso dios coronado con la brillante aureola del sol, que conducía un carro por el cielo...

Avatar del

Por: Redacción AM

En la mitología griega Helios es el hijo de los titanes Hiperión y Tea. Era imaginado como un hermoso dios coronado con la brillante aureola del sol, que conducía un carro por el cielo cada día hasta el Océano que circundaba la tierra y regresaba por éste hacia el este por la noche. 

Su equivalente en la mitología griega era el Sol, y específicamente Sol Invictus, el cual en estos meses veraniegos hace estragos en nuestro planeta, asociados a otros factores bien conocidos y poco atendidos que producen el calentamiento global.

Traigo esto a colación porque esta semana al menos en cinco ciudades, entre ellas la megalópolis de la Ciudad de México, se han visto afectadas por el cambio climático, el cuál ha sido desdeñado por el presidente López Obrador en los hechos, pues está invirtiendo en refinerías y no en energías limpias, prefiere consumir más carbón, planea y quizá ejecutará grandes obras sin medir el impacto ambiental, recorta recursos y personal para combatir los incendios entre muchos otros que no cito.

Estimados lectores, la investigación y detección de los impactos causados por el calentamiento global histórico se ha incrementado en la última década. 

Hay evidencia del impacto dañino sobre la agricultura, los ecosistemas y la salud humana, pregunten en la CDMX el aumento en el número de enfermedades y quizá pronto en nuestra ciudad y en algunas del corredor industrial que presentan un ambiente cada vez más contaminante.

Una veta de investigación ha sido el impacto del calentamiento global sobre la desigualdad económica. Hay evidencia creciente que las personas y los países más pobres son los más afectados por el cambio climático, ya sea porque carecen de los recursos para la protección del clima o porque tienden a residir en regiones más cálidas donde el calentamiento adicional sería perjudicial tanto para la productividad como para la salud.

Los doctores Noah S. Diffenbaugh y Marsall Burke del departamento de ciencias del sistema terrestre de la Universidad de Stanford y de la oficina nacional de investigación económica de Cambridge publicaron sus hallazgos el 14 de mayo y a mi juicio son alarmantes y deben concientizarnos de lo grave que ocurrirá en nuestro país si ciudadanos y Gobierno no cambiamos nuestra actitud para proteger el planeta.

Encontraron que es probable que el calentamiento global haya exacerbado la desigualdad económica mundial, incluido un aumento del 25% en la desigualdad ponderada según la población durante el último medio siglo.

Este aumento se debió al impacto del calentamiento en el crecimiento económico anual, que a lo largo de décadas ha acumulado reducciones sólidas y sustanciales en la producción económica en países más cálidos y pobres, y aumentos en muchos países más fríos y ricos, en comparación con un mundo sin calentamiento antropogénico (resultado de las actividades humanas).

Ponen, por ejemplo, que el producto interno bruto (PIB) per cápita se ha reducido entre un 17% y un 31% en los cuatro deciles más pobres de la distribución del PIB per cápita ponderada según la población del país, lo que arroja una relación entre los deciles superior e inferior que es un 25% mayor que en un mundo sin calentamiento global.

Como resultado, aunque la desigualdad entre los países ha disminuido durante el último medio siglo, hay un 90% de probabilidad de que el calentamiento global haya frenado esa disminución.

El principal impulsor es la relación parabólica entre la temperatura y el crecimiento económico, ya que el calentamiento aumentó el crecimiento en los países fríos y disminuyó el crecimiento en los países cálidos.

Señalan que, aunque existe incertidumbre acerca de si el calentamiento histórico ha beneficiado a algunos países ricos y templados, para la mayoría de los países pobres hay una probabilidad de más del 90% de que el PIB per cápita sea hoy más bajo que si no hubiera ocurrido el calentamiento global.

Estas evidencias muestran claramente que, además de no compartir por igual los beneficios directos del uso de combustibles fósiles, muchos países pobres se han visto significativamente perjudicados por el calentamiento provocado por el consumo de energía de los países ricos.

Por lo tanto, el calentamiento global causado por el uso de combustibles fósiles probablemente ha exacerbado la desigualdad económica asociada con las disparidades históricas en el consumo de energía. 

Por ello sustentan con conocimientos basados en evidencia, que las fuentes de energía bajas en carbono tienen el potencial de proporcionar un beneficio de desarrollo secundario sustancial, además de los beneficios primarios de un mayor acceso a la energía.

En el Plan Nacional de Desarrollo 2019-2014 que está en análisis en la Congreso de la Unión y en los hechos hasta ahora documentados, el presidente Andrés Manuel va en sentido contrario a lo recomendado por la Ciencia y la Economía. 

Comprender las causas de la desigualdad económica es fundamental para lograr un desarrollo económico equitativo como es su pretensión. Espero que la diputada Beatriz Manrique Guevara, presidenta la Comisión de Medio Ambiente, haga lo necesario para cambiar estas absurdas propuestas gubernamentales.

Fuentes:
1. http://gaceta.diputados.gob.mx/PDF/64/2019/abr/20190430-XVIII.pdf
2. http://gaceta.diputados.gob.mx/PDF/64/2019/abr/20190430-XVIII-1.pdf 
3. www.pnas.org/cgi/doi/10.1073/pnas.1816020116

Y tú, ¿qué opinas?