Sólo con la unión

La oposición está dividida y los números que publica la empresa encuestadora Massive Caller lo muestran.

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Por: Enrique Gómez Orozco

La oposición está dividida y los números que publica la empresa encuestadora Massive Caller lo muestran. En sus sondeos automatizados o robóticos los resultados son: 

MORENA 40.02%

PAN 24.28%

PRI 11.82%

MÉXICO LIBRE 10.33%

PT   3.26%

PES   3.25%

MC   3.23%

PRD   2.16%

VERDE   1.65%

México Libre desplaza ya a 5 partidos y se convierte en la cuarta fuerza. Si los números permanecen así hasta el 6 de junio de 2021, Morena tendrá mayoría en el Congreso. Una parte del PRI, al verse disminuído, puede optar por apoyar a Morena. Si sumamos al PES, al PT y al Verde, el partido en el poder alcanzaría una cómoda mayoría en el Congreso. 

En la pasada elección muchos priístas y algunos panistas brincaron del barco antes del hundimiento. Morena representa una tabla de salvación por dos razones: acceder al Congreso y evitar investigaciones a sus fortunas. 

Felipe Calderón es el líder más visible y combativo de la oposición, pero ahora deberá optar por una de dos rutas. Una bifurcación que decidirá el destino del país. Sigue con su partido en forma independiente y logra con facilidad el registro y hasta un 20 por ciento de la votación, o en un acto patriótico, hace alianza con PAN, PRD, alguna parte del PRI y Movimiento Ciudadano para recuperar el Congreso. Todavía faltan 296 días para la elección y como dijera Yogi Berra, “esto no se acaba hasta que se acaba”.

El michoacano tiene la oportunidad de parar lo que teme la mayoría de la oposición: si Morena gana la elección, nuestro país corre el riesgo de una involución catastrófica. Si en 20 meses ya es palpable la destrucción de la separación de poderes, las instituciones y la economía, en cuatro años más tendremos un México en pedacitos. Peor de lo que entregó la llamada “Docena Trágica”, después de los sexenios de Luis Echeverría y José López Portillo

También el PAN debe aceptar una reconciliación con Felipe si quiere tener oportunidades. La mecánica es relativamente fácil. De los 300 distritos del país se escogen los mejores candidatos a diputados por medio de encuestas y el criterio político de máxima votación. Las gubernaturas en juego dependerán mucho de los candidatos. Uno como Cuauthémoc Blanco no volvería a ganar nunca. Lo mismo sucedería con  otro Miguel Barbosa, de Puebla.  

Para Felipe Calderón sería un gran triunfo deshacer la mayoría de Morena. Lo puede lograr con el más elevado ejercicio de la política. Su reto: unir a todos quienes no están de acuerdo con el rumbo del país. 

Por eso comprendemos que su interés no está en ser diputado. Debe renunciar al conflicto, al pleito constante con López Obrador e inaugurar un discurso de unidad, esperanza y prosperidad para todos. La popularidad de Morena no es imbatible. El Presidente no estará en la boleta y la carga de los desatinos pesará mucho. El ejercicio del poder desgasta y más cuando la economía cae un 10 por ciento este año. 

Calderón tendrá que despojarse de su carácter irascible, de su tendencia al conflicto y sacar lo mejor de sí mismo para unir a fuerzas divergentes que tienen sólo el común denominador de luchar por un Congreso plural. (296)

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