Soy clasemediero aspiracionista

Comienzo por confesar que soy un “clasemediero aspiracionista”. Sí, uno de esos “egoístas”, “sepulcros blanqueados”, “hipócritas”, como nos nombró con desprecio y odio el presidente AMLO. No me avergüenzo.

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Por: José Luis Palacios Blanco

Comienzo por confesar que soy un “clasemediero aspiracionista”. Sí, uno de esos “egoístas”, “sepulcros blanqueados”, “hipócritas”, como nos nombró con desprecio y odio el presidente AMLO. No me avergüenzo. Aprendí desde pequeño el valor del trabajo honrado y de la superación personal. El ansia de poder acceder al conocimiento en una escuela alcanzada por una beca conseguida cuando no tienes un peso en el bolsillo o cuando el hambre llega al estómago reconociéndote como “estudiambre”.

Por eso, cuando escucho que el Presidente AMLO nos descalifica -y como traigo a mi memoria lo que entendí que es la vida-: un esfuerzo constante por superarnos y aspirar a una vida digna y mejor, no me duele, no me ofende, ni me hierve la sangre, pues me enorgullece haber vivido con la ilusión de tener estudios y tener lo básico para comer. Cuando vuelvo a ver la “conferencia mañanera”, donde  AMLO presenta a las clases medias como sus nuevos adversarios, como esa clase social que se deja engañar por los medios de comunicación, me entristece que el Presidente de la República discrimine, descalifique y ofenda así, a las clases medias.

Las clases medias no son una definición completa medidas por sus ingresos, hábitos de consumo, valores y sueños, pero podemos describirla como aquella que efectivamente, aspira a tener lo que no tiene. La que busca a como dé lugar, tener estudios y trabajo. La que no espera extender la mano para que le den una dádiva o una limosna. La clase media, por definición, desea ascender desde abajo y tiene un legítimo deseo de tener una mejor condición de vida.

¿El presidente AMLO no fue entonces “aspiracionista” cuando salió de su estado natal e ingresó a la universidad? ¿No lo fue cuando quiso crear un movimiento social? ¿No tuvo aspiración o hambre al crear un partido político nuevo? Reivindico el derecho de las personas a tener aspiraciones y sueños. Es lo que tratamos muchos de inculcar en los pequeños que no tienen oportunidades, lo que queremos se aprenda desde los primeros años para que sea el esfuerzo el que nos dé los frutos.

¿Qué querrá entonces el Presidente? Si la aspiración legítima es la que permite que un atleta trabaje para conseguir una medalla. Si es lo que imagina un emprendedor cuando diseña un sueño. Si es la aspiración que ha hecho que los pueblos sean prósperos y transformen desiertos en vergeles. Si es la aspiración de las clases medias, lejos de los privilegios de las clases altas la que mueve el consumo, y aporta más de la mitad del impuesto sobre la renta.

¿Será algo más que el enojo porque las clases medias le han quitado parte de su apoyo electoral? En estos tiempos es que gracias al consumo clase mediero que el PIB nacional está creciendo. ¿Tendrá que ser algo que tiene el Presidente desde su infancia y juventud que se atreve a descalificar a sus paisanos, a su prójimo, para criticar incluso que asistan a la iglesia los domingos? ¿Será otro distractor más este discurso, para evitar hablar del horror de la pandemia, de la peor crisis de inseguridad que conocemos o de la recesión que inició en el 2019?

No lo entiendo, pero cuando un líder que debería gobernar para todos habla así de sus paisanos, mostrando enojo, ironía y odio, olvida que, es solo convocando a todas las clases sociales con todas sus virtudes y defectos, como los líderes han logrado conducir a sus pueblos a la prosperidad. Solo seres humanos generosos y llenos de amor, son los que aceptan las diferencias y logran comprometer a los que más tienen a compartir la riqueza.

México sólo saldrá adelante cuando tenga al frente a un ser humano que no se sienta dios o mesías, sino a un ser humano de carne y hueso que en su decir y actuar, acepte las diferencias y diariamente convoque a la concordia y no a la división, al amor y no al odio, al futuro y no al pasado, a lograr que este enorme País sea un espacio de encuentro y prosperidad con el gran motor que somos la emprendedora clase media, hija del esfuerzo. 

*Consejero local del INE.

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