Opinión

Tabasco inundado

Reproduzco el artículo publicado en esta sección hace exactamente 13 años, el 7 de noviembre del 2007: “¡Son días de solidaridad y sensibilidad hacia los demás, pues el drama de Tabasco pone en el imaginario colectivo del país la realidad de las mayorías en México.

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Por: José Luis Palacios Blanco*

Reproduzco el artículo publicado en esta sección hace exactamente 13 años, el 7 de noviembre del 2007: “¡Son días de solidaridad y sensibilidad hacia los demás, pues el drama de Tabasco pone en el imaginario colectivo del país la realidad de las mayorías en México: enormes limitaciones para los pobladores (vivienda pequeña), falta de obras públicas, corrupción de funcionarios públicos, falta de cultura frente a desastres, etc.

Pero si bien es cierto que estos fenómenos naturales no se pueden prever, sí es cierto que es posible minimizarlos y, sobre todo, a través de modelos matemáticos, estudiar problemas complejos.  En mi programa de TV “Diálogos” en Televisa Bajío presenté el jueves pasado el libro “Introducción al costo marginal de sistemas eléctricos” escrito por un servidor y publicado por la Coordinación de la Investigación Científica de la UNAM. En ese libro publicado hace 12 años presenté un modelo matemático que simula precisamente el sistema interconectado nacional de la CFE (Comisión Federal de Electricidad) y que incluye un subsistema que optimiza la operación del sistema de cuatro presas del Río Grijalva.

Lo que son las cosas: lo que hace años fue un ejercicio de planeación de largo plazo cuando laboraba en la Gerencia de Planeación de Sistemas Eléctricos, me permitió conocer, estudiar y optimizar este sistema de presas, y la inundación de Villahermosa era un escenario posible, pero con mínima probabilidad de ocurrencia siempre y cuando se repitieran los patrones históricos de lluvia. El estudio plasmado en el libro, analiza 50 años de lluvias en las cuencas hidrológicas de Chiapas e identifica las variables más relevantes: demanda de energía eléctrica, interconexión de redes y sobre todo, probabilidad de ocurrencia de años secos, medios y húmedos. El modelo considera como restricción precisamente: no desbordar la Presa Peñitas sobre Villahermosa.

Lo pondré más sencillo de explicar: el río Grijalva es controlado aguas arriba por una enorme Presa: La Angostura, más abajo está la Presa Chicoasén, que tiene poca capacidad de regulación, le sigue Malpaso y aguas abajo, cerca de Villahermosa en cuanto a nivel sobre el nivel del mar, la Central Peñitas. Pues bien, la operación de las centrales es tal, que almacena agua que vale mucho dinero (dejar de quemar gas o combustóleo en las termoeléctricas) pues esa energía se transporta sobre todo en las noches al centro del país ¡desde Chiapas! Por ello, en la época de lluvia se almacena agua y cuando se acerca el estiaje se llena al máximo. Típicamente el periodo de lluvias termina en octubre de acuerdo a los datos históricos.

Sin embargo, en 1999 y ahora en el 2007, el patrón de lluvias en octubre cambió seguramente por el efecto del cambio climático. Digo seguramente, pues los estudios del Comité Internacional de Cambio Climático donde participa nuestro Nobel Mario Molina, aseguran que uno de los efectos del cambio, es precisamente nuevos patrones estacionales de lluvias. De ser cierto esto y que la CFE operara como siempre las presas, al llegar las lluvias torrenciales en noviembre, se encontraron llenas las 4 presas del sistema Grijalva y entonces no tenían ya capacidad de almacenamiento, haciendo que el agua “en cascada” pasara de Angostura a Chicoasén y de ésta a Malpaso y de ésta a Peñitas y de ésta a Villahermosa.

Es cierto que faltarían obras hidráulicas para contener el agua; es cierto que hubo proyectos de reubicar a Villahermosa; es cierto que no se esperaban lluvias en noviembre, es cierto también que Villahermosa está construida a nivel del mar, ¡pero nadie creía el escenario del cambio climático! Los políticos de siempre se echarán culpas unos a otros, o a gobiernos anteriores. El libro escrito por un servidor pronosticaba un desastre así siempre si hubiera cambio en el periodo de lluvias en noviembre y desfogaran Peñitas. De la misma manera, es posible, por ejemplo, calcular el escenario posible de la “gran sequía” en el Bajío hacia el año 2022. Pero de ese tema hablaremos en la próxima entrega…Así, el editorial se cumplió.

*  Consejero local del INE.

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