Opinión

Tres faenas

El presidente, Alejandro Gertz Manero y Santiago Nieto han orquestado un ataque sin precedentes a la alta corrupción. Comento sus éxitos y señalo las tres faenas pendientes. 

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Por: Sergio Aguayo

El presidente, Alejandro Gertz Manero y Santiago Nieto han orquestado un ataque sin precedentes a la alta corrupción. Comento sus éxitos y señalo las tres faenas pendientes. 

El Fiscal General de la República y el titular de la Unidad de Inteligencia Financiera mantienen una competencia, a veces sorda y en ocasiones visible, para ver cuál da los golpes más espectaculares y atrae el mayor número de reflectores.

El Presidente –un político de colmillo retorcido– los lanzó al campo de batalla a conquistar las coronas de laureles que periódicamente entregan las sondeos de opinión; estrategia similar a la de Stalin, cuando en el asalto final a Berlín, dio el banderazo de salida a los ejércitos de los mariscales Kónev y Zhúkov (las tropas de este último fueron las que terminaron poniendo la bandera soviética en el Reichstag). 

La lista de poderosos arrinconados, impresiona por su importancia y representatividad: Juan Collado simboliza a quienes tejen alianzas y negocios en la penumbra; Alonso Ancira es ejemplo de empresario diestro en hacer negocios con gobernantes; Rosario Robles es una muestra de la izquierda amaestrada en los usos y costumbres del viejo régimen y, Emilio Lozoya, el portador de un apellido con lustre revolucionario y (dejo fuera a Genaro García Luna, porque esa medalla, juez mediante, se la colgarán en Washington). 

Gertz y Nieto se han convertido –con el beneplácito presidencial– en tema habitual de los medios de comunicación y las encuestas de opinión evidencian la mejoría en la aprobación ciudadana, en cuanto a la lucha contra la corrupción.

Si quieren transitar de la fama mediática a los libros de historia, tendrán que hacer una limpieza más a fondo, lo cual implica tres faenas al alcance de sus voluntades.  

La primera es consumar la muerte simbólica de la presidencia imperial, paso indispensable para iniciar la era en la cual todos somos iguales ante la ley.

En su columna del domingo pasado para El Universal, Lorenzo Meyer recordó el caso de Plutarco Elías Calles; el gobierno de Lázaro Cárdenas lo acusó de acumulación de armas e intento de rebelión, pero en lugar de enjuiciarlo y encarcelarlo, lo envió al exilio.

En la actualidad, son tantos los personajes del círculo cercano a Enrique Peña Nieto en situación de cárcel, que no sería extraño verlo respondiendo a las preguntas de un agente del Ministerio Público por algún caso de corrupción. 

La segunda, es poner la misma enjundia al escrutinio en las filas de la 4T; ahí habita una especie con paladar habituado al mordisqueo del presupuesto.

Lo ideal sería una verdadera investigación sobre las fortunas acumuladas, incluida la de Manuel Bartlett –lo hecho por la secretaría de la Función Pública es vergonzoso– y, si reducen la ambición, podrían seguir la pista al reportaje de Beatriz Pereyra (en Proceso) sobre la corrupción en la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade) presidida por Ana Gabriela Guevara

Dejo para el final a la faena más complicada. La estrategia gubernamental contra la inseguridad, incumple con las expectativas despertadas. La 4T ha hecho mil y un esfuerzos y obtiene resultados bastante magros.

En las encuestas de opinión, se observa el pesimismo ciudadano ante la estrategia gubernamental. Las dificultades se deben, al menos en parte, a que nadie anticipaba la solidez de las bases sociales, económicas y paramilitares de las bandas criminales. 

El crimen organizado (a diferencia de la delincuencia común) requiere de la protección gubernamental y de la complicidad del sector privado.

Para quienes observamos esta vertiente de la realidad, nos resulta incomprensible la ausencia de un ataque metódico y sostenido contra los políticos y empresarios que han arropado a criminales. Sobran candidaturas, entidades y ciudades compitiendo por ser incluidos en esa categoría; de explorarla, empezarían a extirpar una de las causas estructurales de la violencia. 

La máquina creada por el presidente, Gertz y Nieto impresiona por la contundencia con la cual está atacando a una franja de presuntos corruptos. Han ido adquiriendo credibilidad, por una serie de victorias mediáticas y jurídicas. Es insuficiente. Si quieren pasar a la historia, tendrán que imputar a expresidente(s), investigar a presuntos corruptos y lanzarse contra las redes de protección político-empresariales del crimen organizado. 

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