Opinión

Triste demostración del PAN

La marcha organizada por el PAN el domingo fue una decepción. Según reportes de los periodistas de AM apenas lograron reunir unos 500 automóviles y unas centenas de manifestantes en el estado. Ni siquiera tuvo el entusiasmo y la pasión de los primeros reclamos a AMLO, organizados por Gilberto Lozano desde Monterrey.

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Por: Enrique Gómez Orozco

La marcha organizada por el PAN el domingo fue una decepción. Según reportes de los periodistas de AM apenas lograron reunir unos 500 automóviles y unas centenas de manifestantes en el estado. Ni siquiera tuvo el entusiasmo y la pasión de los primeros reclamos a AMLO, organizados por Gilberto Lozano desde Monterrey. 

Hay un mar de distancia entre las marchas de hoy y las que organizaba Vicente Fox cuando luchaba desde la oposición. Entonces había una pasión encendida  que llenaba las plazas de León, desde la Calzada hasta el centro. El PAN demuestra que pasaron sus mejores días. Sin líderes que prendan a multitudes con un lenguaje y un discurso de razón y de pasión, el partido dormirá en los burócratas acomodados que lo pueblan. 

El presidente López Obrador puede soltar esa sonrisa burlona que lo caracteriza y decir: que poquitos son. Con FRENA, la organización de Gilberto Lozano a quien seguidores de la 4T reventaron con acusaciones, las marchas llegaron a 800 autos en León y vibraban con pancartas y entusiasmo. 

El otro ángulo son los “protestantes” de escritorio, esos que miran a través de las redes sociales lo que pasa pero no participan en cuerpo y alma. Según reportes de los sitios en internet de AM y Al Día, tuvimos por lo menos 80 mil personas atentas a la manifestación. Esperan que el vecino, el compañero o la comadre gritona sea quien participe para soltar su inconformidad, pero ellos, tal vez hagan comentarios en Twitter, Facebook o los sitios de noticias. 

Hay una masa de panistas sin líderes como lo fue en su momento Fox. El partido llegó al poder gracias a la pasión del paisano quien tuvo el valor histórico de sacar al PRI de Los Pinos. ¿Dónde está la mujer o el hombre apasionado que encienda el fuego interno de millones de desencantados?, ¿dónde aparecerá el Gilberto Lozano creíble y cuerdo que ayude a cruzar el desierto a los ciudadanos que aman la libertad y la democracia? No lo vemos. 

Román Cifuentes, el presidente estatal de Acción Nacional, ni siquiera aprendió a gritar como lo hacía su maestro Juan Manuel Oliva. Una verdadera manifestación del blanquiazul debería tener al gobernador, los alcaldes, todos los diputados y senadores azules encaminando a sus seguidores por las calles el domingo. Pero no, prefieren enviar a otros. En Celaya 35 autos, en Irapuato unos 20 y en León, la cuna del panismo, no más de 300. Patético.

En términos de administración podemos decir que los panistas de Guanajuato están en su “zona de confort”. Enojados con el Presidente, decepcionados por el rumbo que lleva el país pero no dispuestos a entregar todo como lo hizo Fox en el 2000. Tal vez sea porque disfrutan de verdad el poder y sus ventajas, el presupuesto y la tranquilidad de tener un sueldo seguro. Se aburguesaron. De ser un partido de ciudadanos, el blanquiazul quedó convertido en “el partido en el poder” donde la burocracia manda y su vida interna se reduce a las órdenes de un puñado de líderes grises, herederos de la corrupción impune de los dos sexenios pasados.  

Los mirones en internet son la muestra de esa zona de confort donde el PAN cree que puede gobernar Guanajuato hasta el fin de los tiempos sin democracia interna, autocrítica y participación ciudadana. 

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