Truco, trueque o escapatoria

La maestra Elba Esther Gordillo lo vuelve a hacer: brincó de la mano de su yerno de la simpatía a la 4T al ataque y la denostación. Justo cuando faltan 19 días para la elección, el partido Redes Sociales Progresistas (RSP) cambia de bando.

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Por: Enrique Gómez Orozco

La maestra Elba Esther Gordillo lo vuelve a hacer: brincó de la mano de su yerno de la simpatía a la 4T al ataque y la denostación. Justo cuando faltan 19 días para la elección, el partido Redes Sociales Progresistas (RSP) cambia de bando. El sustituto del que fuera “Nueva Alianza” apoyado por el sector magisterial, encuentra notoriedad en el lance contra López Obrador y Morena.

Parece que no cuentan con los números suficientes para mantener su registro. Al menos necesita entre 1.5 y 2 millones de votos para mantenerse con vida. Algo poco probable dada su reciente incorporación y la falta de algún proyecto electoral vendible.

Hace pocos días, Redes Sociales estaba a la sombra del corifeo de partidos cercanos a Morena y hoy enciende el fuego en su contra. Su estrategia es predecible y primitiva: si no ganamos nada con apoyar a la 4T que desciende en las encuestas, entonces atacaremos para darnos a conocer y pepenar votos de los inconformes.  La materia prima que usa es conocida por todos: los nefastos resultados del Gobierno. Según lo refiere el periódico Reforma, los del RSP claman:

“Morena dijo que esta pandemia les cayó como anillo al dedo. Luego se le cayó un candidato por violador. En menos de dos años, se les cayó la economía del País”. 

Y siguen con la caída de las obras, la “caída a pedazos del País… ¿Qué más vamos a dejar que se les caiga? Solo una cosa: hagamos que se les caiga el teatrito”. 

Duro y a la cabeza con todo para lograr que algunos despistados de la oposición crean la sinceridad del mensaje. Aunque sea cierto lo que dicen, debajo de la mesa hay un olor fétido de oportunismo.

El partido que encabeza Fernando González, yerno de la maestra, no pinta en las encuestas. Sus ex socios de Morena no tenían planeado rescatarlo sólo acercar el ruido de un partido más que los apoyara.

La partida de Redes Sociales Progresistas del barco morenista también puede interpretarse como el abandono antes del hundimiento. Resulta sospechoso que quieran irse al limbo de la independencia cuando tienen tan pocos seguidores. También puede ser un truco, una trampa de políticos con colmillo muy retorcido para distraer la atención de electores de oposición.

Los comentarios en redes son agrios: “Pasando las elecciones volverán con AMLO”, dice un comentario. La incredulidad por el súbito cambio. Otro: “Estrategia política, no les creo nada. Están engañando a los ciudadanos para que voten por ellos y al final siguen siendo satélites de Morena. Ni un voto”.

En esta elección hay demasiados partidos y en muchas ciudades demasiados candidatos. La multiplicidad no significa sana pluralidad. Los debates entre 10 son insufribles y no dan luz sobre las mejores propuestas. Pocos saben qué quiere cada partido, cuál es su verdadera ideología. Las campañas son verdaderos circos de cantantes, contorsionistas, malabaristas y payasos callejeros.

El camino al desarrollo democrático avanza a pesar de todo. Las instituciones resisten el embate desde el Poder Ejecutivo aunque la violencia tiñe cada día más de sangre la contienda. Nunca habíamos tenido una elección intermedia tan grande, colorida, crispada y violenta. Con todo, esperamos que nunca dejemos de tener elecciones. 

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