Opinión

Un México 50/50, ¡la paridad llegó!

El martes 14 de mayo fue un día histórico para el avance de los derechos de las mujeres en nuestro país.

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Por: Malú Mícher

Un México 50/50, ¡la paridad llegó!

Un México 50/50, ¡la paridad llegó!

El martes 14 de mayo fue un día histórico para el avance de los derechos de las mujeres en nuestro país. Gracias a la voluntad política y a la conciencia colectiva de que sin las mujeres no puede avanzar la democracia, en el Senado de la República materializamos un anhelo histórico: plasmar en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos el principio de paridad de género.

Por unanimidad, con 120 votos a favor, cero en contra y cero abstenciones, las y los senadores de la LXIV Legislatura logramos las reformas que modifican los artículos constitucionales 2, 4, 35, 41, 52, 53, 56, 94 y 115 para garantizar la participación de las mujeres en cargos de elección y puestos de participación política.

Este es un avance histórico resultado de una gran lucha del movimiento feminista, encaminada a avanzar un gran trecho en el acceso al ejercicio pleno de los derechos humanos de las mujeres, pero, ¿por qué es histórico? 

Porque ya desde el Congreso Constituyente de 1857 las mujeres reclamaban un trato igualitario, más tarde en el Congreso Feminista de 1917 también exigían educación sexual, participación política igualitaria y acceso a métodos anticonceptivos.

Fue hasta 1953 cuando se modificó el artículo 34 constitucional para garantizar que las mujeres pudieran votar y ser electas. Luego, el otro gran paso se logró en el año 2014 cuando se modificó el artículo 41 de la Carta Magna para incorporar el principio de paridad de género en las listas de las candidaturas federales para integrar el Congreso de la Unión.

Somos parte de la historia y así lo reafirmamos con las reformas que recientemente aprobamos en el Senado Mexicano que permiten incorporar el principio de paridad género en los tres niveles de gobierno -federal, estatal y municipal-, así como en los tres poderes del estado: ejecutivo, legislativo y judicial.

Con este gran paso, la Constitución obliga a que, en todos los puestos de decisión del país, las mujeres ocupen la mitad de los espacios en condiciones de igualdad y sin discriminación con relación los hombres.

Argumentos como “las mujeres no tienen capacidades” o “no hay mujeres preparadas para los puestos”, son injustificables, porque a partir de estas modificaciones legales, reafirmamos nuestro compromiso con el reconocimiento de que no es un asunto únicamente de capacidades, sino básicamente de igualdad de oportunidades para ocupar esos cargos decisorios del país. 

Que les quede claro: no se nace diputado, ni senador, no se nace regidor, ni presidente municipal, nos hacemos, la experiencia nos forja y ahora abriremos el camino para que más mujeres estén ahí donde su país las necesita: en el ámbito público. Se acabó la idea de que la mujer es sólo para el hogar, para el espacio privado y que consideren que las mujeres estamos usurpando el espacio público; no más, el espacio público también nos pertenece.

Porque tenemos que estar donde se decide sobre las carreteras, sobre la seguridad, sobre las colonias, sobre la salud, sobre la economía, sobre el rumbo del país. Porque las mujeres tenemos un proyecto y una visión de México. Vamos a estar ahí donde se decide sobre nuestras vidas y sobre la vida de nuestras familias.

Como dice el proverbio chino, “vamos por la mitad del cielo”. Y sí, la mitad del cielo político. Porque nos pertenece, porque somos más de la mitad de la población y porque es nuestro derecho.

Que se entienda: no habrá desarrollo, no habrá democracia, no habrá país sin nosotras las mujeres, sin todas las mujeres.

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