Opinión

Un barrio de Chihuahua

Durante el evento para dar a conocer los resultados de su Segundo Informe de Gobierno, Javier Corral lanza una de sus primeras frases: “Para nosotros las personas son sujetos de derechos y no simples beneficiarios pasivos que reciben dádivas”.

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Por: Carlos Arce Macías

Durante el evento para dar a conocer los resultados de su Segundo Informe de Gobierno, Javier Corral lanza una de sus primeras frases: “Para nosotros las personas son sujetos de derechos y no simples beneficiarios pasivos que reciben dádivas”

El enunciado transforma completamente el enfoque que impera desde el Gobierno federal, y postula la idea fundamental de la Iluminación (siglo XVIII), de entronizar la dignidad humana por sobre todo lo demás. 

Es el avance civilizatorio que hoy se intenta detener por medio de la limosna gubernamental. La imagen que esa política nos genera es ridícula: el rey lanzando monedas a los siervos. 

En el caso del actual Gobierno, tarjetas de monedero electrónico cobrables en Banco Azteca. ¿Se dará cuenta el Presidente que acabará, al final, atrapado por la mezquindad de una estrategia social tan denigrante? Recordemos, la nobleza acabó perdiendo la cabeza, literalmente, en su momento.

El Gobernador de Chihuahua sabe que para contrabalancear al gobierno de Obrador se deben evidenciar los contrastes. No se puede enfrentar una idea desde la similitud, como lo han venido intentando muchos de los gobernadores de bando diferente a Morena. 

O son muy torpes, o se encuentran atrapados por sus rémoras y negocios. Insisto: no tienen alas para volar.

Asumiendo ese contraste, Corral señala: “Sin simulaciones ni engaños, nuestro gobierno ha promovido y respetado la división de poderes. Hoy vuelve a ser una realidad en Chihuahua, la autonomía de cada poder”. 

Entiende el gobernante fronterizo que la dinámica republicana se convierte en el contrapeso más emblemático frente al populismo ramplón. 

Mediante la inteligencia, facultad de los humanos, se ha superado históricamente esa añeja etapa. Volver a ella es dar cientos de pasos en reversa, significa ubicarnos a la cola de la evolución. México no lo merece.

Y apunta con vigor el gobernante: “Tenemos un nuevo Auditor Superior del Estado y una nueva Fiscal Anticorrupción, auténticamente independientes que llegaron a estos puestos por méritos propios”. 

Asume así el gobierno de Chihuahua que el sistema anticorrupción no será eficaz sin una fiscalía y una auditoría que, gracias a su independencia, investiguen, persigan y atrapen a los corruptos; desde ex gobernadores deshonestos, funcionarios y munícipes desleales, empresarios voraces y prestanombres embozados. 

Hay que liquidar la impunidad de manera seria, eficaz e inteligente. Todo ello frente a la promesa fácil de un milagro absurdo de la eliminación de la corrupción, por simple cambio en la titularidad del ejecutivo. Se debe de trabajar en ello bajo un esfuerzo constante hasta limitarla a su mínima expresión.

“Hemos reconstruido la relación del Gobierno con la sociedad civil. Hemos hecho de nuestra alianza con la sociedad civil uno de nuestros mayores logros y es una de nuestras fortalezas.” 

“Ahora trabajamos de la mano de muchas organizaciones de la sociedad civil que eran ninguneadas, estigmatizadas, descalificadas o incluso perseguidas. La participación ciudadana en el gobierno es una de nuestras reconstrucciones más importantes”. 

Corral entiende a cabalidad, que ante la asonada federal en contra de toda organización civil, de las que pregonan los alcances de la dignidad humana a todas las áreas de nuestra vida; el contrapunto de un gobierno diferente consiste en potenciar el tejido social, la organización de asociaciones, no dependientes y manipuladas desde los gobiernos, sino que surjan espontáneamente para accionar sobre la realidad de su comunidad y entorno.

Javier Corral va  pasos delante en su lectura de la política mexicana porque comprende que es la democracia y la vida republicana, ayudada por la ciudadanía activa y consciente, la única fórmula que será capaz de frenar los intentos de masificación y clientelismo servil, que se pretenden imponer. 

Los caminos son diferentes, siglos de historia, así lo demuestran. La ecuación es nítida: República-Anticorrupción-Participación Ciudadana.

Al día siguiente del informe de gobierno, Andrés Manuel arribó a Chihuahua. En el evento en donde promovía las “Tandas para el Bienestar”, reconoció el temple del gobernante norteño, franco y directo. 

Así lo dijo el Presidente: “Saben qué, podemos tener diferencias, porque eso es la democracia, es pluralidad y no pensamiento único. Si Javier Corral hace un cuestionamiento al Presidente o al Gobierno federal, está en su derecho a disentir y se le va a respetar siempre. Es más, merecen más respeto los opositores que los abyectos”

Ya sabrán otros gobernadores dónde ubicarse y la imagen que de ellos, y de sus gobiernos, tendrá López Obrador.

Al finalizar el Segundo Informe de Corral, tuvimos el gusto de encontrarnos en un fuerte abrazo con Francisco Barrio Terrazas, funcionario de larga trayectoria. 

Alcalde de Ciudad Juárez en 1983, Gobernador de ese estado en 1992, Secretario de la Contraloría en 2000, Diputado federal hasta 2003 y Embajador en Canadá entre 2009 y 2012. 

Luce en espléndida forma. Lo vimos por el largo pasillo del Centro de Convenciones caminando al lado de Corral mientras palmeaba su espalda en señal de aprobación del mensaje que acaba de pronunciar. 

Sentir el beneplácito de su tutor político, dejaba satisfecho al gobernante. Destaco la usanza norteña, siempre se hablan de usted, como buenos bárbaros del norte.

En la frugal reunión, posterior al evento multitudinario, ambos chihuahuenses platican e intercambian opiniones. Llama la atención la serenidad de Barrio Terrazas. Sus palabras y frases caen como gruesas gotas de agua sobre el árido suelo del norte. 

Está en su mejor momento. Prudente, apacible, sin presiones, con una madurez política que sólo se alcanza desde la lejanía de los asuntos coyunturales, para evaluar con precisión las cuestiones torales que enfrentan Chihuahua y México.

Escuchándolo y atestiguando su interlocución, se nos agolpan las reminiscencias y surgen las preguntas en nuestra mente: ¿Dónde quedó el partido que produjo un político de tan buenas hechuras como Barrio? ¿Qué hizo tan mal el PAN para cambiar la manufactura de buenos, honestos y prudentes gobernantes, por una conjunción de funcionarios abyectos y cobardes? 

En esta nueva era, por lo menos, queda un puñado de buenos prospectos. Destaca entre ellos Javier Corral. Muchos esperamos que mantenga el paso.

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