Un mundo raro

"Y si quieren saber de mi pasado, es preciso decir otra mentira; les diré que llegué de un mundo raro."

José Alfredo Jiménez

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Por: Sergio Sarmiento

El presidente López Obrador vive en un mundo raro. "¿Qué hizo el neoliberalismo o qué hicieron los que diseñaron para su beneficio la política neoliberal?, ¿qué hicieron?", se preguntó el 29 de octubre. Él mismo respondió: "Una de las cosas que promovieron en el mundo para poder saquear a sus anchas fue crear o impulsar los llamados nuevos derechos. Entonces, se alentó mucho, incluso por ellos mismos, el feminismo, el ecologismo, la defensa de los derechos humanos, la protección de los animales".

"Muy nobles todas estas causas, muy nobles, pero el propósito era crear o impulsar, desarrollar todas estas nuevas causas para que no reparáramos, para que no volteáramos a ver que estaban saqueando al mundo y que el tema de la desigualdad en lo económico y en lo social quedara afuera del centro del debate. Por eso no hablaba de corrupción; se dejó de hablar de explotación, de opresión, de clasismo, de racismo".

Imaginar que hay una gran conspiración de "agencias internacionales que apoyaban el modelo neoliberal, que es un gran modelo de pillaje donde corporaciones se apropian de bienes nacionales, de bienes del pueblo", para financiar "a grupos ambientalistas, defensores de la libertad" y hacer que se deje de hablar de corrupción o de opresión, es realmente alucinante. Esta visión apocalíptica, sin embargo, concluye con la idea de que hay un salvador: "La diferencia con nosotros es que desde el principio nosotros dijimos:

Esto está mal por la corrupción y si acabamos con la corrupción vamos a lograr que haya igualdad, y si hay igualdad vamos a proteger a los derechos humanos y vamos a proteger la naturaleza, y si se acaba con la corrupción vamos a acabar con la violencia, pero hay que cambiar al régimen corrupto".

El presidente vive en un mundo raro, maniqueo, formado por una multitud de perversos villanos a los que se enfrenta él, como solitario caballero andante que defiende al pueblo bueno, un pueblo débil que no puede protegerse a sí mismo. y que si se opone al defensor se convierte en parte de la conspiración.

Esta visión simplista es muy útil en la política. Culpar de todos los males a una sola causa, como la desigualdad o la corrupción, y presentarse como el único líder íntegro capaz de enfrentar a la mafia corrupta, ayuda a construir un liderazgo. Es lo que han hecho tantos caciques a lo largo de la historia. Pretender, sin embargo, que la defensa de los derechos humanos o de las causas ecológicas es parte de esa gran conspiración es realmente extraño. Nos revela mucho de la mentalidad del presidente, y lo que exhibe no es positivo.

AMLO retomó este viernes pasado una famosa frase de Marx: "Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo". Él lo dijo así: Las "asociaciones llamadas de la sociedad civil. no estaban, pensaban en transformar, si acaso, se quedaban en el regodeo del análisis de la realidad; pero cómo vamos a estar nada más analizando la realidad, lo que tenemos que hacer es transformar la realidad, más cuando se trata de una realidad de opresión, de injusticias, de privilegios".

López Obrador se presenta como un líder iluminado que tiene toda la verdad. Quienes se oponen a él son perversos, aun si defienden los derechos humanos o la ecología. "La diferencia con nosotros" es que somos los únicos bienintencionados, los únicos que podemos transformar la sociedad, los únicos que tenemos siempre la razón. Es un mundo raro. 

Caída

La contracción de 0.2% de la economía nacional en el tercer trimestre es pequeña, pero muestra que se ha acabado el dinamismo del rebote. La única forma de revertir la situación es con más inversión, pero medidas como la reforma eléctrica están golpeando la inversión. 

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