Opinión

Un país empantanado (Segunda parte)

El ascenso de China en 40 años marca la época de mayor creación de riqueza en la historia de la humanidad.

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Por: Enrique Gómez Orozco

“No importa que el gato sea blanco o negro; mientras pueda cazar ratones, es un buen gato”. Deng Xiaoping

El ascenso de China en 40 años marca la época de mayor creación de riqueza en la historia de la humanidad. Deng Xiaoping cambió el rumbo de China con una filosofía llamada “pragmatismo estratégico”. Pensamiento que tomó prestado del éxito de Singapur, a través de un genio economista de ese país, el Dr. Goh Keng Swee. También se valió de los modelos de éxito de Hong Kong y Taiwán. 

En cuatro décadas liberó la energía y creatividad de la nación más poblada del mundo. Deng medía metro y medio, tenía una cabeza chata y grande. Al igual que su inteligencia de excepción, su tenacidad fue célebre. Sobrevivió a las purgas de Mao Zedong durante la “Revolución Cultural” de los sesenta y se hizo del poder justo cuando los comunistas reaccionarios pretendían eliminarlo. 

Con la frase de los gatos, Deng manda un mensaje gigante: China tiene que producir y mucho, tiene que crecer sin cesar, además debe hacerlo en paz. 

El estadista comprendió que el sistema maoísta comunista no atrapaba ratones. En 1978, hace 40 años, el ingreso por habitante en China apenas llegaba a los 200 dólares anuales. Era uno de los países más pobres del mundo. Hoy rebasa los 10 mil dólares. Multiplicó su ingreso 50 veces en apenas cuatro décadas. 

No queda duda: será la gran potencia del Siglo XXI, haga lo que haga Trump, Estados Unidos o la Unión Europea. 

Los herederos de Deng siguieron el modelo y lo perfeccionaron. Son cuatro décadas y cuatro líderes solamente. La obsesión fue producir y producir. El resultado es asombroso. Xi Jinping, el líder actual, se propuso eliminar la pobreza extrema para el año que viene. Con la mano firme que lo caracteriza, reubicará a las pequeñas comunidades rurales pobres y aisladas en centros urbanos. Una meta formidable para dar oportunidad a las nuevas generaciones.

Antes todos eran pobres, en unos años la pobreza no existirá en ningún rincón de su territorio. 

Podemos criticar la falta de libertades, el control total del Gobierno y la represión inmediata a cualquier movimiento de aspiración democrática. Están muy ocupados forjando su imperio para darse tiempo en esas discusiones que les parecen ociosas. 

Exactamente al revés, en México parece que la estrategia del sexenio presente será el empobrecimiento igualitario. Tomemos un solo dato: la construcción de casas bajó un 27% de enero a abril comparado con el año pasado. Apenas se procesan 58 mil 683 unidades, un tercio de lo que se llegó a edificar en el sexenio de Felipe Calderón. La construcción es el termómetro más cercano a la salud económica y la esperanza de crecimiento. En China la edificación fue tan explosiva que Shenzhen, una ciudad cercana a Hong Kong, creció al 27% anual durante varias décadas. El sólo fenómeno de Shenzhen −y su urbanización vertiginosa− vale la pena ser estudiado como muestra de lo que se puede lograr cuando hay el deseo ferviente de generar riqueza. (Continuará)

Con datos del libro: “Deng Xiaoping and the Transformation of China” de Ezra F. Vogel.
 

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