Un país sin rumbo

Mucho se especula sobre la venta de Banamex.

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Por: Jorge Suárez Vélez

Mucho se especula sobre la venta de Banamex. Evidentemente, sólo los ejecutivos de Citibank saben qué motivó la venta, pero con certeza una decisión así reúne motivos relacionados con el negocio en sí, con México, y con la estrategia de un banco global en un sector que enfrenta retos crecientes. Claramente, viene disrupción de nuevas empresas de fintech. Será cada vez más difícil que bancos tradicionales, con su cara red de sucursales físicas, mantengan participación en mercados amenazados por entidades que ofrecen servicios financieros desde plataformas virtuales. Además, poderosas herramientas como blockchain suscitarán inevitable desintermediación.

Ante estas amenazas, JP Morgan Chase, el banco más grande del mundo, invertirá este año 12 mil millones de dólares en tecnología. Por su parte, Citi intenta cerrar la brecha de rentabilidad relativa a bancos similares. Su "razón de eficiencia", que mide cuánto pagan por generar un dólar de ingresos, es demasiado alta, subió 12% a 79.5 centavos. La banca minorista demanda invertir en sucursales, sistemas, cajeros, y requiere de muchos empleados, más de 31 mil en Citibanamex. Para incrementar rentabilidad -retornos sobre el capital invertido- tiene sentido su plan de mantenerse sólo en negocios de banca de inversión, corporativa y patrimonial.

Citi decidió salir de 13 mercados de banca minorista en Asia, África, Medio Oriente y Europa, pero siempre asumimos que México se cocía aparte, pues Citibanamex generaba 11% de las utilidades globales de su banca minorista y produjo ingresos por 3,500 millones de dólares en los primeros tres trimestres de 2021. Es difícil saber qué tanto pesó en la decisión el decrecimiento de México este sexenio y los pronósticos de un raquítico crecimiento futuro. Sí apostaría a que importa el aumento en los costos de cumplimiento -compliance- asociados con México ante reguladores estadounidenses.

En México se vuelve cada vez más difícil el escrutinio estricto de recursos de origen dudoso que pueden acabar en una chequera. Ha crecido la participación de organizaciones criminales en nuestra economía y las ligas entre éstas y gobiernos locales y estatales (¿o más) harán que realizar actividades bancarias en México sea como cruzar un campo minado. En 2012, HSBC pagó 1,900 millones de dólares de multas por no poder prevenir lavado de dinero en México y EU, y al propio Banamex le hicieron un fraude de 400 millones de dólares en 2014. Los robos cibernéticos también van en ascenso. Es difícil compensar multas y pérdidas con un negocio de bajo margen.

Y es esa la parte que más debe preocuparnos. Es cada vez más complicado hacer negocio en México. El logro más relevante al firmar el TLCAN fue que les amarraba las manos a nuestros políticos, tentados en hacer reformas legislativas cada sexenio y en cambiar de paradigma a su antojo. Haber adoptado un tipo de cambio flexible y abrir nuestras fronteras le dio a nuestra economía la capacidad para absorber grandes choques sin el riesgo de crisis sexenales; empoderar a órganos autónomos también le inyectó una lógica imprescindible a regulación en temas primordiales en materia energética, de telecomunicaciones, de competencia y otras. Es eso lo que estamos sacrificando.

La arbitraria cancelación del Nuevo Aeropuerto y de la planta de Constellation en Mexicali, el conflicto con Braskem y la absurda propuesta para una contrarreforma eléctrica y energética abusiva y suicida, nos hacen ver como un país impredecible, inconsistente y sin rumbo; un país rehén del autoritarismo y las ocurrencias de un gobierno populista, egocéntrico e ignorante.

¿Mata eso a la inversión extranjera en México? No. Pero hace que quien nos considere posible destino de inversión exija mayor rentabilidad para compensar el riesgo y la impredictibilidad por invertir en un país donde el Legislativo y las cortes se someten al capricho del Presidente; donde se pacta con criminales y se les abraza, pero se extorsiona a empresarios. ¿Mexicanizar el banco? Algún día no habrá otras alternativas.

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