Un plan con pasión

Los nuevos alcaldes comienzan siempre con enormes expectativas, planes y la ilusión de hacer el mejor gobierno.

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Por: Enrique Gómez Orozco

Los nuevos alcaldes comienzan siempre con enormes expectativas, planes y la ilusión de hacer el mejor gobierno. En León, Alejandra Gutiérrez hizo una buena tarea y presentó un plan para el trienio. Por prudencia no lo extiende a seis años aunque tiene altas probabilidades de repetir, tan sólo por el alto porcentaje de votación que obtuvo y la filiación panista de la ciudad. 

La prioridad es la seguridad. “Ale” y el Ayuntamiento reciben una ciudad con una crisis de violencia y homicidios como nunca habíamos vivido. Nada más importante y urgente. Héctor López Santillana no pudo con el paquete. Su segundo trienio fue fatal en cuanto a seguridad. Tan sólo el lunes tuvimos 6 crímenes. Los ataques y homicidios de policías son desgarradores. 

Lo importante es reconocer la realidad y eso lo pone bien en su plan de gobierno. Por su tamaño en habitantes León es uno de los municipios más grandes del país, por su complejidad laboral y urbana representa un reto formidable. El presupuesto en términos reales y por habitante disminuye por la falta de apoyos federales. Habrá que hacer más con menos.

El problema de todo plan o proyecto no es el qué sino el cómo. Cualquier observador ciudadano puede dar mil recetas, opiniones, decir qué se requiere: seguridad, inversión, empleo, mejores espacios públicos, movilidad, crecimiento ordenado. Lo complicado es cómo lograrlo. Cualquier aficionado a los toros puede gritar desde los tendidos las pifías del torero, pero frente al astado enfurecido correría como demente. 

Cuando apenas comenzaba su primer trienio, comentaba a López Santillana que había organizaciones internacionales que podrían ayudar al diseño de una buena ciudad. Uno de los ejemplos es la Fundación Bloomberg. Michael Bloomberg, el ex alcalde de Nueva York transformó a la Gran Manzana durante 12 años. Fue tal el éxito de su equipo que al finalizar su último periodo invitó a sus funcionarios a participar en su fundación. Como es uno de los hombres más acaudalados del mundo y un filántropo, ofreció transmitir a otras ciudades y países su experiencia. Conocimientos en seguridad, movilidad, turismo, transformación urbana. Todo estaría disponible sin costo para quien quisiera. Pocos saben que el bautizo de la CDMX y los colores que usó Miguel Mancera fueron diseño de esa fundación que prestó ayuda a nuestra capital. Sabemos que muchos planes quedaron truncos. 

Jamás supe si López Santillana hizo siquiera el intento de acercarse a esa fundación o a otras. Para mejorar la seguridad pública invitó a Bernardo León Olea quien propuso ideas novedosas de guardias de cercanía a las colonias y comunidades; denuncias directas a policías equipados con computadoras como en otros estados y países. Duró poco el intento. La Fiscalía se opuso y prevaleció el estado de cosas anteriores. 

El plan de elevar el número de policías a 3 mil 500 y pagarles mejor es una iniciativa indispensable. También debe mejorar la inteligencia para evitar infiltraciones y la ampliación de la cobertura de vigilancia con cámaras urbanas (eso merece otro comentario más extenso). En la motivación del plan está el humanismo necesario para servir a la ciudad. Me gustó mucho la pasión de nuestra alcaldesa al decir que pondrá su vida en el empeño por el amor que tiene a la ciudad. Ese es el combustible indispensable para convertir en realidad cualquier plan. 

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