Un presidente muy chistoso

Define la RAE payaso como una persona que hace reír con sus dichos o sus gestos, pero aunque el término también es entendido como un insulto, la verdad es que un payaso puede convertirse en un arma sumamente poderosa.

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Por: Luis Cárdenas

La sátira es el arma más eficaz contra el poder: el poder no soporta el humor" -Dario Fo

Define la RAE payaso como una persona que hace reír con sus dichos o sus gestos, pero aunque el término también es entendido como un insulto, la verdad es que un payaso puede convertirse en un arma sumamente poderosa.

Con todo el respeto a la investidura presidencial y con los atentos saludos a las hordas de bots del sistema que atacarán este texto, nuestro presidente es el más payaso de todos.

López Obrador puede ser un hombre que desborda ira desde su púlpito, pero también sabe que el sentido del humor ha sido un elemento clave en su carrera política, por ejemplo, el presidente ama endilgar motes a sus adversarios, ¿se acuerda del Ricky riquín canallín o del Comandante Borolas?

Habrá quién, desde el discurso políticamente correcto, se alarme y considere que el mandatario es un irrespetuoso destructor de las reglas más elementales de la decencia política, ajá, quizá tengan razón, pero poco importa ya.

Una de las herramientas más duras que tiene la oposición, y que parece no usar, será, justamente, el sentido del humor.

Ese fraseo tan academicista, tan pulcro y tan técnico de los anti4T termina siendo una cascada soporífera de hueva inmensa y que, para colmo, casi nadie entiende.

Dirán que se abarata la política, ¿en serio?, ¿no se han dado cuenta de su entorno?, quizá, más bien, el buen sentido del humor podría hacerla un poco más digna.

En la faceta cómica del personaje que nos gobierna hay un grave problema: el hombre se repite con demasiada frecuencia, aquél hitazo de "los otros datos" hoy parece más bien un lugar común, ya da flojera, ya no sorprende.

Pero es lo único que hay, nuestra oposición no ha sabido construir empatía, está perdida en la indignación y en los datos duros que poquísimos comprenden.

Por ejemplo, hoy se publican ríos de tinta sobre la pifia de haber mandado 331 mil millones de pesos al caño, no es para menos, la ineptitud es indignante, la forma de quemar el dinero es una de las peores que hayamos visto en la historia y la respuesta de nuestro presidente es la misma: "yo tengo otros datos".

¿Quién será el personaje que pueda ser contestatario, con la suficiente creatividad y preparación, para López Obrador?

No hay nadie, el presidente está acostumbrado a correr un maratón político todos los días y sus diletantes adversarios apenas pueden con los 100 metros.

De colofón

Gran distractor la visita de don Alberto Fernández, allá bajan las aguas por el desastre de los altos funcionarios vacunados y aquí del desastre "a secas". 

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