Opinión

Una gran palanca de crédito para Guanajuato (Nuestra salvación)

En pocos momentos el crédito es un asunto de vida o muerte para las familias, las empresas y los gobiernos.

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Por: Enrique Gómez Orozco

En pocos momentos el crédito es un asunto de vida o muerte para las familias, las empresas y los gobiernos. Vivimos el más grave de todos. Vidas, empresas y paz social dependen de qué tan bien se gobierne en las próximas semanas. 

Para fortuna de los guanajuatenses, el Estado cuenta con liquidez (dinero en bancos); solvencia (no tiene deudas importantes) y crédito (puede solicitar préstamos sin mayor problema).

Debemos usar nuestros bienes comunes para remediar los males, tanto de salud como de empleo y seguridad. Sobre todo salvar el destino de aquellos que quedan desamparados en el desempleo y la indigencia.  

Si nos comparamos con los otros estados, somos de los tres que menos debemos. Mientras Nuevo León adeuda 14 mil pesos por habitante, Guanajuato apenas llega a mil (somos 6 millones de habitantes). A Nuevo León le prestaron los bancos porque saben que puede pagar. Incluso esa gran deuda no le ha impedido crecer y prosperar. 

La CDMX debe 9 mil pesos por habitante. Cuando escuchamos a nuestros diputados morenistas berrear porque pediremos prestado, basta echarle un ojo a la ciudad que han gobernado por más de 20 años para darse cuenta que deben 9 veces más que nosotros.  

Quintana Roo y Coahuila adeudan 12 mil pesos por habitante. Aquel estado que hipotecó en 36 mil millones Humberto Moreira, crece y tiene más paz y mejor seguridad pública que Guanajuato, a pesar de todo. Chihuahua y Veracruz, las entidades donde hubo una rapiña en los sexenios anteriores por gobernadores del mismo apellido, César y Javier Duarte, deben 13 mil y 6 mil pesos por cada uno de sus pobladores. 

Para Guanajuato es una oportunidad tomar una palanca tan grande como se pueda para rescatar a su población de una crisis humanitaria y social. El precio lo hemos planteado aquí en varias ocasiones. Si pidiéramos 3 mil pesos por habitante −menos de la media de los otros estados− tendríamos 18 mil millones de pesos para enfrentar todo. 

Sabemos que las reglas de la federación tienen límites, pero hay que brincarlos por la emergencia, la tragedia que vivimos. El dinero está ahí y, por si fuera poco, al tiempo será más barato porque los intereses tenderán a bajar. Guanajuato es buen sujeto de crédito. Muchos bancos estarían dispuestos a prestar de inmediato. Incluso en subastas inversas para ver quién lo ofrece más barato. 

El ISSEG cuenta con liquidez de más de 13 mil millones de pesos. Ese dinero fondeará pensiones a muy largo plazo, cuando ya todos estemos muertos, diría Keynes.

El Gobierno podría darle una sobretasa temporal a sus jubilados durante la epidemia y contar de inmediato con 7 mil millones. La burocracia estatal no tendría que espantarse porque sus ahorros estarían garantizados con los futuros ingresos de Guanajuato. 

Pagaríamos a muy largo plazo el crédito puente indispensable para mantener vivos a miles de empresas y cientos de miles de empleos. Por cada peso que invirtamos, recuperamos cien.

Lo más importante, salvaremos de la hambruna y la inestabilidad social a Guanajuato. Rescataremos empresas y empleos que tomaron décadas en construirse y eso no tiene precio. (Continuará)

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