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Una sexta parte… y creciendo

Cuando pagamos en cualquier tienda, en un restaurante o ponemos gasolina, hay que añadir casi un sexto del monto en IVA. El 16%.

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Por: Enrique Gómez Orozco

Cuando pagamos en cualquier tienda, en un restaurante o ponemos gasolina, hay que añadir casi un sexto del monto en IVA. El 16%.

Lo mismo hace el Gobierno cuando separa sus gastos en el presupuesto anual para pagar las pensiones.

Equivale a decir: todo el IVA es para pagar a pensionados.

De 6 millones de millones de pesos, en el 2020 el compromiso federal con los jubilados llega a un millón de millones, más el compromiso con las pensiones para adultos mayores y los jóvenes subvencionados con 3 mil 600 pesos mensuales.

El problema fue generado por sexenios de indisciplina fiscal, donde las paraestatales no reservaron los fondos para hacer frente al futuro.

Ahora se agranda.

México no es el único país atado a la mala planeación. Brasil estuvo a punto de reventar cuando llega Luiz Inácio Lula y logra desarticular la bomba de tiempo.

Con su popularidad, el líder -quien hoy está encarcelado- ahorra a su país la peor tragedia económica. En Brasil había quien se jubilaría con sólo 10 años de trabajo.

Lula, el temido Lula de la izquierda, logra crecimiento y ubica al gigante sudamericano en la mira de inversionistas. Recordemos el BRIC de la primera década del siglo. Brasil, Rusia, India y China eran el futuro. Aún lo son después de la Gran Recesión de 2008 y 2009. 

Para Carlos Urzúa, exsecretario de Hacienda, las pensiones son el principal problema para las finanzas públicas. 

Pronostica una reforma fiscal profunda para el 2021, después de las elecciones. Será más fácil cambiar las leyes fiscales que componer las pensiones.

Para cualquiera resulta fácil comprender cómo el aumento en la esperanza de vida en México alarga los compromisos con los jubilados. Cuando los primeros empleados de la CFE se jubilaban a los 55 años, la esperanza de vida era de 60. Cuando los doctores del IMSS se jubilaban a los 30 años de servicio con un sueldo mayor al último devengado, la esperanza de vida no pasaba de 72 años. Hoy es de 75 años para los hombres y 78 para las mujeres.

Además de nuevos impuestos, mayor fiscalización y la negociación de un cambio en las condiciones de jubilación, debemos aumentar la productividad y crecer mucho. Al menos el famoso 4% prometido.

Para lograrlo se necesita inversión, valga la redundancia, productiva: infraestructura, industria y mucha construcción para elevar los activos tangibles del país. Y el gran intangible no menos importante: inversión en economía del conocimiento.

Para Arturo Herrera, actual secretario de Hacienda y sucesor de Urzúa, el problema está muy complicado. De los pocos recursos no comprometidos, le van a meter dinero bueno al malo con la refinería Dos Bocas, con el Tren Maya, con los precios de garantía al campo y la misma deuda de Pemex.

Si no crecemos, entramos en un círculo vicioso de menor recaudación, menos empleos y un estancamiento a mediano plazo. Algo distinto a las crisis de 1995, 2001 y 2009, cuando el rebote fue inmediato.

El último gran periodo de crecimiento fue con el innombrable Carlos Salinas de Gortari y luego con Ernesto Zedillo. A pesar de todo.

Van los crecimiento sexenales: Salinas 25%, Zedillo 20.18%, Fox 11.76%, Calderón 10.15%, Peña Nieto 14.43%.

Los números están ahí, en los registros del Banco Mundial y la OCDE año por año.

(Continuará) 

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