Unidos podremos todo

Llega el momento de tomar decisiones importantes para la oposición cuando el tiempo vuela hacia el 2024.

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Por: Enrique Gómez Orozco

Llega el momento de tomar decisiones importantes para la oposición cuando el tiempo vuela hacia el 2024. Si el rumbo del país no tiene un destino claro y no hay una estrategia para crecer y prosperar, la alianza Va x México debería acordar un proyecto común para nuestro futuro. 

Una posibilidad es la reunión de los más importantes líderes del PAN, PRI, PRD y Movimiento Ciudadano, con actores políticos, intelectuales, empresariales y académicos del país. Se puede crear un movimiento por la unidad nacional. Si algo falta es la voluntad de que todos seamos parte de la transformación verdadera. 

Desde el poder se divide, denuesta, agrede y ofende a quienes tienen aspiraciones de salir adelante. Incluso se ofende a los mexicanos más preparados. Harvard, Stanford, Oxford, Wharton, Columbia, La Sorbona o el MIT no son lugares de aprendizaje criminal. Por el contrario, en esas catedrales del conocimiento se cultiva la vanguardia del pensamiento universal del Siglo XXI. La mayor aspiración de cualquier ciudadano del mundo es que sus hijos se eduquen en esas instituciones. 

Un Movimiento de Unidad Nacional (MUN), podría convocar a una convención política, a un magno evento para discutir el futuro del país. ¿Cómo plantear la salida hacia adelante a partir del 2024?, ¿qué modelo de desarrollo incluyente puede aglutinar a las fuerzas políticas para hacer un proyecto común con aquello que nos une? Ya no debiéramos preocuparnos tanto por los tres años que faltan del sexenio, sino por los 25 años que vienen. 

La tesis es muy simple en su concepción: sólo unidos lograremos superar los problemas. Juntos produciremos, distribuiremos, aprenderemos y actuaremos. Ningún problema será más grande que la voluntad política de la unidad nacional. Ni siquiera Morena puede anteponer la división, el odio y la lucha de clases como modelo futuro. 

El reto es unir a quienes tuvieron o tienen agravios y enfrentamientos en el pasado. Porque quienquiera que sea el candidato de la oposición para el 2024, debe estar acompañado por la unidad. El grave defecto de la presente administración es no haber unido a todos, más aún, haber dividido de un tajo a los mexicanos en dos bandos como si viviéramos en el Siglo XIX. Esa estrategia equivocada puede engendrar dentro de Morena la misma semilla de la discordia y su fracaso. 

Para contrarrestar la visión del pasado, tenemos que plantear un proyecto para el futuro que deseamos. Nada como la concurrencia, la confluencia de todo aquello que nos puede unir. Si la oposición cede a intereses sectarios, si sobre la mesa se pone todo aquello que nos puede acercar, renacerá la esperanza. 

Quiero imaginar una convención donde participen en un mismo plano Ricardo Anaya, Dante Delgado, José Antonio Meade, Enrique de la Madrid Cordero, Margarita Zavala, Gustavo Madero, Marko Cortés, Beatriz Paredes, Juan Carlos Romero Hicks, José Ángel Córdova, Javier Corral, Jesús Zambrano y todo actor político que quiera poner su fuerza y energía hacia un gran proyecto. Los empresarios valientes deben estar ahí, como  Gustavo de Hoyos y Claudio X. González;  líderes intelectuales como Enrique Krauze y Héctor Aguilar Camín. Técnicos como Luis Rubio, José Ángel Gurría, Santiago Levy, Julio Frenk y muchos más. Podríamos llenar hojas y hojas de mexicanas y mexicanos comprometidos.

Necesitamos  una convocatoria inicial, donde los actores no tengan la aspiración de ocupar puestos públicos. Todos nos preguntamos, ¿qué puedo hacer para que el destino del país no sea el del fracaso de los populistas como Argentina, Venezuela, Cuba o Nicaragua? Más aún: ¿cómo podríamos obtener el éxito de naciones como Corea del Sur, Singapur, Taiwán, Uruguay o Chile? Ese es el verdadero reto. (Continuará)

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