Vacunados, recuperados o muertos

Los austriacos y los alemanes se vacunan menos (71%) que los portugueses (88%) y los españoles (81%).

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Por: Enrique Gómez Orozco

Los austriacos y los alemanes se vacunan menos (71%) que los portugueses (88%) y los españoles (81%). ¿Por qué los países más ricos y desarrollados van detrás de los latinos menos prósperos de la Península Ibérica? No es por falta de dinero ni de servicios de salud. Entre las razones que encuentro es el acendrado “naturalismo” en algunos sectores de la rica población germánica, y el fanatismo político de los ultraderechistas, que sospechan de todo lo que viene de las instituciones de gobierno. Conspiracionistas les llaman. Mientras tanto llenan los hospitales.

La semana pasada la canciller Angela Merkel dijo a funcionarios del partido Demócrata Cristiano que el último brote de COVID-19 es el peor de lo que ha experimentado Alemania, según información de Bloomberg. 

El ministro de Salud Pública, Jens Spahn mencionó algo que cimbró al mundo: “Cuando termine el invierno todos estaremos vacunados, recuperados o muertos”. Hablaba desde su frustración de saber que una parte de sus paisanos no se han puesto ninguna vacuna. 

En Austria el brote de una cuarta ola fue tan grave que deciden imponer de manera obligatoria la inmunización. Para febrero todos los austriacos deberán vacunarse, a reserva de no participar en la vida laboral, social y cultural del país. La lógica del gobierno es impecable: si no llegamos a la inmunidad de rebaño, el sistema de salud público colapsará. 

Cuando pensábamos que el mundo recuperaba un paso más firme hacia la normalidad, surgió la mutación Ómicron, que pone de cabeza a los mercados financieros y devalúa el peso. (Se van a recuperar).

Van casi 21 meses de sobresaltos, de una montaña rusa que hunde, eleva y a veces aniquila la esperanza recién recuperada. Podríamos decir que la humanidad entró a una conducta bipolar. Lo mismo nos sucede en lo individual. A veces no atinamos a reconocer nuestro humor sino las variaciones que advertimos en los demás. 

Cuando en Europa están espantados y cierran puertas a Sudáfrica, llega la palabra tranquila del doctor Alejandro Macías, nuestro visor, consejero. Despeja mitos. Dice en Twitter que si el Ómicron es altamente contagioso pero débil en sus efectos, será una buena noticia porque pronto habrá inmunidad. 

Mientras tanto vemos que los nuevos hábitos de distancia, saludo y cubrebocas se generalizan. Aprendimos pronto la lección a pesar de la política ciega de López-Gatell y compañía, de no recomendarlo desde el día uno de la pandemia. Todavía se atreve el gobernante a convocar multitudes para celebrar el tercer año en el poder. Entre más éxito tenga la convocatoria se agranda el riesgo de un contagio masivo.

Cambio de tema, cambio de ánimo. 

Pero en estas sube y baja, también hay esperanza de vacunarnos para recuperar la pluralidad a través de la oposición. El sábado nació el Frente Cívico Nacional, que busca un candidato único para contender en el 2024. La propuesta es interesante: elecciones primarias para decidir quién sería el candidato y unir a todos los partidos no alineados con Morena (PAN, PRI, PRD, MC). (Más desvíos del tema que muestran el poder distractor de la bipolaridad política).

Será para bien de la democracia, nuestras instituciones y el futuro del país. Con el nacimiento del Frente Cívico, la aportación del Sí x México y demás organizaciones de la sociedad civil que se sumen a un sólo movimiento plural y democrático, vuelve el ánimo. Figuras como Enrique de la Madrid, Ricardo Anaya, Lorenzo Córdova y muchos más enriquecerán el diálogo por un proyecto unificador para la nación. 

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