Valero y Pemex (Las comparaciones son hermosas). Segunda Parte

El director de Valero, Joe Gorder, puede ganar hasta 17 millones de dólares al año si cumple con los presupuestos.

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Por: Enrique Gómez Orozco

El director de Valero, Joe Gorder, puede ganar hasta 17 millones de dólares al año si cumple con los presupuestos. Si tiene un año mediocre como será el 2020 por la caída de los precios del petróleo, el bono en acciones se derrite y su propio capital invertido en la empresa empequeñece. 

Son las reglas del capitalismo de las empresas públicas. Entre más dinero genera y reparte, los dueños (el público tenedor de las acciones) estarán más contentos y harán que su acción valga más. 

Valero obtuvo 2 mil 400 millones de dólares de utilidades en 2019 y 3 mil 100 en 2018. Toda la empresa está alineada a obtener el mejor resultado posible sin sacrificar el futuro. Nadie quiere perder una gallina con huevos de oro.  

Imaginemos por un momento que llegara un gobierno neoliberal de verdad y decidiera poner fin a la sangría que hoy representa Pemex para los contribuyentes mexicanos.

Lo primero que debería hacer es llegar a un acuerdo con el Sindicato Petrolero y su líder real: Carlos Romero Deschamps. Decirle que la empresa se va a vender, privatizar y que su gremio obtendría parte de los activos. El sindicato conoce los problemas de la paraestatal y sabe hacer cuentas. La alternativa sería un riesgo para los líderes de los trabajadores y sus bienes. 

Cuando Javier Lozano tuvo las agallas de liquidar la empresa Luz y Fuerza del Centro en el sexenio de Felipe Calderón, la compañía costaba unos 50 mil millones de pesos anuales al erario.

La única forma de terminar con esa pérdida fue indemnizar bajo términos de la ley a los empleados y sostener a los pensionados con fondos públicos. Esta medida salvó al país de perder cientos de miles de millones de pesos a largo plazo. 

¿Cuánto costaría indemnizar a 128 mil trabajadores de Pemex? Mucho, pero mucho dinero.  Viene la segunda gran pregunta. ¿Quién estaría dispuesto a quedarse con esa empresa como lo hizo Carlos Slim con Teléfonos de México?

Dicen expertos que se debe dividir en dos: el Pemex que puede producir y el que ya no tiene remedio. Las refinerías son chatarra por su baja productividad.

Cuesta más refinar el petróleo en Pemex que la gasolina texana puesta en México. Por eso Felipe Calderón se retractó cuando iba a construir una nueva planta en Tula. Sus asesores hicieron cuentas y concluyeron que era mejor cancelar el proyecto. 

Los directivos de Petróleos Mexicanos y la mayoría de los funcionarios no necesitaron tener grandes sueldos. Los negocios alrededor de la explotación, las compras y hasta el huachicol, les permitía ganar tanto o más que sus contrapartes norteamericanas en Valero, Exxon o Mobil. Sabemos de las fortunas creadas a través de Pemex. 

En el sexenio de Enrique Peña Nieto la corrupción llegó a su cima. Él mismo autorizó la compra de una planta chatarra en 400 millones de dólares. Hizo el negocio con su amigo Alonso Ancira y la ayuda de Emilio Lozoya. Si el Presidente encabezaba la corrupción, nadie trataría de investigar lo que pasaba dentro de esa fosa de mugre. 

El año pasado Pemex perdió 333 mil millones de pesos. Cuatro veces el presupuesto de Guanajuato. Este año sangrará más. A pesar de ello sus directivos (Andrés Manuel López Obrador y Octavio Romero) insisten en aportarle dinero del erario.

Actualmente las refinerías trabajan al 30% y apenas producen 647 mil barriles diarios (información de El Economista). No obstante, ni López Obrador ni Romero y tampoco la secretaria de Energía, Rocío Nahle, saben del negocio.

Tirarán dinero a manos llenas mientras el país tiene otras prioridades. Su regreso del pasado se convertirá en un gran lastre para la economía y el futuro de México. 

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