Vaya que

VAYA que Andrés Manuel López Obrador tiene una manera muy particular de aprovechar el tiempo.

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Por: F. Bartolomé

VAYA que Andrés Manuel López Obrador tiene una manera muy particular de aprovechar el tiempo.

EN SU MAÑANERA de ayer avaló que un militar de alto rango -el secretario de Marina, Rafael Ojeda, ni más ni menos- ubicara al enemigo en el Poder Judicial, justificó la venta de menores de edad por “usos y costumbres” acusando de racismo y clasismo a quienes denuncian ese delito, puso en jaque la autonomía del Banco de México y reconoció que se reúne con ministros de la Suprema Corte para tirarles lín... perdón, para conversar sobre asuntos relevantes.

QUIENES siguieron detenidamente la conferencia de ayer consideran que, entre tanto desatino, sí hubo una buena noticia: que nada más duró 2 horas con 22 minutos porque ya se quería ir a desayunar. ¡Ufff!

POR CIERTO, quienes saben cómo se cuentan los billetes en el Banco de México consideran que la decisión de AMLO de no considerar al actual gobernador Alejandro Díaz de León para la reelección se debe principalmente a un enojo que trae atorado el mandatario desde hace días.

SEGÚN cuentan, en Palacio Nacional no cayó nada bien que el banco central reportara que no hubo remanentes del ejercicio 2020, dinero con el que el Gobierno federal ya contaba para financiar sus megaobras y programas sociales.

ASÍ ES QUE el discurso presidencial pasó en cuestión de días del “yo respeto la autonomía del Banco de México” al anuncio de que quiere colocar al frente del organismo a un “economista moral” en vez de darle continuidad a quien fuera nombrado apenas en marzo pasado como Gobernador del Año por el medio especializado Central Banking.

QUIZÁS le faltó agregar que la nueva cabeza del Banxico será una persona que le entregue sin chistar todos los recursos a los que el Presidente piensa que tiene derecho, sin importar si hacerlo es posible, correcto o siquiera moral.

MUY ENOJADOS andan en Fuerza por México, la franquicia electoral de la que es dueño Pedro Haces, por la declinación de su candidato a la gubernatura de Chihuahua, Alejandro Díaz, en favor de la panista Maru Campos.

PRIMERO porque, si iba a declinar por alguien, hubieran preferido que fuera por Juan Carlos Loera, quien representa a la alianza Morena-PT-Panal, pues bien sabido es que ese partido pinta para ser un satélite más de la 4T.

Y, SEGUNDO, porque la encuesta más reciente indica que la elección está tan cerrada que el ganador podría definirse por un punto porcentual o incluso menos por lo que, a 15 días de la elección, cada voto cuenta.

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