Vive México

Desde hace algunos años, retomé la buena costumbre de felicitar a quienes encuentro a mi paso en fechas simbólicas:  Pascua, Navidades, Año Nuevo y por supuestos fiestas patrias, el detalle normalmente trae el regalazo de una sonrisa

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Por: Velia María Hontoria Álvarez

Desde hace algunos años, retomé la buena costumbre de felicitar a quienes encuentro a mi paso en fechas simbólicas:  Pascua, Navidades, Año Nuevo y por supuestos fiestas patrias, el detalle normalmente trae el regalazo de una sonrisa.

Más el miércoles, fui a una tienda departamental; un joven muy amable, me orientó en lo que parecía ser un intrincado proceso. Al finalizar, con una sonrisa que pudo imaginar desde mi tapabocas le solté un ¡Que tengas muy felices fiestas patrias! ¿Qué tenga qué? Con el ceño fruncido y los ojos extrañados me preguntó, presupuse que a causa de las gasas no había hablado claro, volví a repetir la felicitación, agregando énfasis a las palabras. Entonces dijo, si le entendí, pero ¿Qué festeja usted? Rápidamente le contesté que es el cumpleaños de nuestra tierra, de este amado país. ¡Ah! qué bueno que usted festeja, lacónicamente respondió.

Tanto me preocupó esta respuesta, que hice un rápido sondeo en los jóvenes, más de dos docenas de chicos respondieron rápidamente que la desilusión ante este gobierno y sus acciones, les había quitado las ganas de felicitar y festejar. Entonces me pregunté ¿será cierto que un gobierno y sus acciones nos puede empañar ese cariño y gratitud que le debemos a este espacio que generosamente nos alberga? Sí, eso puede pasar, cierto es también que este fantoche que se ostenta como presidente de todos, le ha puesto minúsculas a la vida, a la patria, a lo realmente valioso que es la seguridad de todos; entonces, reflexioné que no todo reside en palacio, menos en una alcaldía, hay acciones que motivan a seguir apostándole al terruño, por difícil que parezca pues todo es buscar.

Bien sé, cuán cansado hacerle frente a una crisis que ya casi parece eterna; más ya estoy cansada de ser infeliz, de lloriquear como llave descompuesta, México sigue respirando, reconozco su jadeo, el entorno ha cambiado, basta ya de explicaciones y justificaciones es el momento de decidir hacer lo que haga falta para romper esta situación que ahoga.

En este caótico y revuelto licuado puedo reconocer que tengo un espacio, propio y desde esa “mi realidad” decido cortar con gastos, palabras y acciones innecesarias; impone hoy respirar, levantar los ojos y mirar que esta lluvia nos moja por igual; ya no más quejas ni lamentos. Me acostumbro a esta diferente felicidad, busco saberte bien; rezar para que en casa salud encuentren, orar unidos en esa lejana cercanía por quién la ha perdido. Aprender esas nuevas formas de comunicarme; buscar negocio en estas rarezas, cuidar el empleo con pulcritud y dedicación.

Mi grito, quizá este año, no fue en la gloria de muchas compañías, fue casi imperceptible y delicado, firme y convencido del gran y profundo amor que le guardo a mi tierra, a este México de tijeretazo; mi planilla hoy vota por mí y por todos mis compañeros, así que desde aquí te abrazo con profunda emoción, lanzando tres largos Vivas a mi México, por mis héroes y mis ídolas ; por mí, por ti que me inspiras cada día para levantar el vuelo.

*Por cierto, cuándo y a qué hora desazolvan las calles en ciudad industrial o ¿todo el trabajo  y la inversión realizada se va de nuevo al caño? O ¿será que el pago de prediales, no vale?

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