Descubren secretos de Bustos

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En dos retablos del considerado milagro pictórico de Purísima del Rincón.

Investigadores analizaron dos retablos de Hermenegildo Bustos encontrando elementos ocultos

En diciembre pasado, un equipo de investigadores científicos, puso en análisis dos retablos hechos por Hermenegildo Bustos, donde encontraron elementos que no se ven a simple vista, y que están ocultos como parte del proceso que al final determinó dejar atrás su autor.
La Agencia ID en diciembre de 2014, hizo público el estudio del personal del Centro de Investigación en Óptica (CIO), quien hizo el trámite respectivo ante el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), para estudiar dos retablos laterales expuestos en la Parroquia de la Purísima Concepción, de la ciudad de Purísima.
Los retablos son del siglo XVIII, tienen tres capas de distintas de pintura, cada una con diferentes elementos, y entre lo que hay detrás de las imágenes de todos conocidas son un candelabro y unas cortinas.
“Estos cuadros fueron originalmente pintados en la primera mitad del siglo XVIII, retocados a principio del XIX y en 1903, tal y como ahora se aprecian”, explica la investigación.
Los trabajos multidisciplinarios se hicieron para poner a prueba y exponer lo que se puede encontrar con el uso de luz infrarroja lejana, conocida técnicamente como “luz de terahertz”, más la aplicación del software, diseñado por el alumno del CIO Arturo Hernández, especial para buscar información por capas.
“Durante un mes, los especialistas de CIO trabajaron con la técnica de espectroscopia en terahertz por medio de la cual generaron -imágenes escondidas- de la obra, reconstruyeron varios detalles y objetos que se encontraban en capas anteriores que ahora no son visibles”, cita la investigación.
El doctor Enrique Castro Camus de CIO afirmó que con dicha técnica lograron ver las imágenes originales y los retoques de 1816 y 1903.
En el primer retoque hay candelabros y cortinas, mismos elementos que el pintor también conocido como el Milagro Pictórico eliminó en 1903.
“Lo que hacemos es mandar un pulso de luz muy corto que llegue a la superficie de la obra; ahí se refleja parte de la luz y de manera sucesiva en cada capa de la pintura. Luego, detectamos el pulso de regreso, buscamos los ecos y de esta manera reconstruimos lo que hay en las capas interiores”, afirmó Castro Camus, en entrevista sobre este trabajo.
La técnica se aplica punto por punto, para recuperar cada capa gracias al tipo de luz que es similar a lo infrarrojo y las microondas. Entonces luego del estudio concluyeron que la espectroscopia en terahertz puede reconstruir capas de obras e identificar en qué elementos hay y lo que está oculto.
Un poco de historia
La idea de analizar los cuadros del retablo de Hermenegildo Bustos fue de la alumna de la Escuela de Conservación y Restauración de Occidente en Guadalajara, Montserrat Gómez, egresada de la Licenciatura en Restauración de Bienes Muebles y decidió hacer su tesis en CIO.
Contactó con su universidad, el Colegio de Michoacán y el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) de Guanajuato; se les planteó la idea de analizar los cuadros con esta técnica, ya que de acuerdo con el registro histórico, muy escueto, fueron retocados en varias épocas, así que primero pidieron permiso al INAH.