Se retirará Arzobispo a vivir a Guadalajara

Anuncia que tomó la decisión para colaborar a que su sucesor pueda gobernar la Diócesis con plena libertad; confiesa que tuvo que superar momentos de
viernes, 1 de marzo de 2013 · 00:00

El Arzobispo de León, José Guadalupe Martín Rábago, dio a conocer que definitivamente se retirará a vivir a Guadalajara, aunque se llevará en el corazón al entrega de los leoneses.

En una entrevista a los distintos medios de información, en la que respondió preguntas realizadas a través de correo electrónico, el Arzobispo reveló que también pasó momentos de angustia y sufrimiento durante su gestión.

A través de la Dimensión Diocesana de Radio, TV e internet de la Arquidiócesis, el Arzobispo Emérito contestó las preguntas que previamente seleccionó, según lo reveló el vocero de la Arquidiócesis el padre José de Jesús Ibarra Andrade. 

Estas son algunas de las más significativas

 ¿Cómo se siente ahora, después de todo este tiempo con nosotros?

 “En estos últimos días se han acrecentado los encuentros con diferentes comunidades y he sentido ese ‘volcarse’ de la feligresía que de una manera y de otra expresa su gratitud.

Ayer, nada menos (el domingo) tuve dos encuentros, uno en la ciudad de Guanajuato y otra aquí en León, en parroquias; fueron momentos sumamente emotivos y en días pasados también he tenido varios con grupos de sacerdotes, con religiosas.

Evidentemente que de mi parte, hay una experiencia de profundo agradecimiento; también a esa gente bondadosa que aprecia cualquier signo, cualquier actividad que se hecho a favor de ellos.

Yo me siento contento, me siento motivado, me siento también profundamente agradecido; por una parte estos son los sentimientos, diría, agradables, y juntamente con eso, sí soy sincero, como ser humano experimento también la separación, lo que es el desarraigo de un ambiente y de una comunidad a la que he tratado, a la que quiero profundamente, de la que por razones que son obvias, es necesario despedirme.

Estoy preparando ese momento para vivirlo también con serenidad y con fe. Esos son mis sentimientos fundamentales.

Creo que por encima de todo prevalece el sentido de agradecimiento, en primer lugar a Dios que me regaló esta Iglesia Diocesana tan extraordinaria.

Agradecerle a los sacerdotes que han colaborado conmigo de manera cercana en las actividades pastorales; agradecerle a tantos laicos que bendito sea Dios, en diferentes parroquias, movimientos, en grupos apostólicos, están comprometidos de manera muy generosa, y yo soy testigo de eso y está es realmente la experiencia interior que manejo en mis sentimientos durante estos días finales de mi estancia en esta Diócesis”.

 ¿Hay algún momento difícil en la vida del Obispo y de la Diócesis que quisiera compartir?

 “Momento difíciles sí los ha habido, yo creo que así es la vida humana; siempre tenemos luces y sombras como dice San Agustín hablando de la Iglesia que camina entre los “consuelos de Dios y las persecuciones de este mundo”; entonces sí esto vale para la Iglesia en general, también vale para la vida personal del Sacerdote y del Obispo.

Sí… sí, he tenido momentos en los cuales he tenido que sufrir, he tenido que compartir la experiencia de la cruz de Cristo.

Generalmente son cosas que tienen una cierta discreción y sobre los cuales uno prefiere mejor no profundizar porque son aspectos que, yo diría, requieren un cierto pudor; pero sí puedo decir que efectivamente ha habido momentos que me han quitado el sueño, pues me han hecho sufrir, pero sufrir participando de la pasión de Cristo que es un camino de resurrección también.

 ¿Qué sigue en la vida de Monseñor José Guadalupe Martín Rábago? ¿Le costó trabajo tomar la decisión?

 Sí, sí me costó trabajo. Desde hace dos años sabiendo que se aproximaba el momento de mi retiro, me dediqué a pensar qué iba a hacer, y pensándolo y poniéndolo bajo la mira de Dios, vi que lo más prudente era no quedarme en la Diócesis, por varias razones.

Pero consideré que era más oportuno que el nuevo Arzobispo llegara, y tuviera la posibilidad de una actuación digamos despejada y totalmente libre para poder actuar como él quiera, con la libertad y con la responsabilidad que le corresponde, y yo viéndolo así, tomé la decisión de mejor estar fuera de la Diócesis de León.

Recuerdo que hace cerca de dos años el Obispo Auxiliar (Juan Frausto Pallares) me dijo: “oiga, me da mucha pena hacerle una pregunta, pero me dicen que se la haga, y se la tengo que hacer; que cuando llegue el momento de su retiro ¿no quisiera quedarse usted con nosotros, para empezar a prepararle una casa donde usted pueda vivir?” y le dije “te agradezco desde luego el ofrecimiento y la confianza pero he tomado la decisión de que me voy a retirar de la Diócesis”.

Varios sacerdotes llegaron a decirme: “quédese con nosotros, tiene usted experiencia, ¡quédese! nos puede ser muy útil su presencia entre nosotros”.

En el Consejo Presbiteral en una ocasión, fue una de las peticiones que escuché: “de parte del decanato que yo represento queremos decirle que nos gustaría que se quedara con nosotros”, todas esas cosas, por una parte me dan satisfacción, y como mi decisión ya estaba tomada, no me han hecho titubear, sino he dicho “el camino está elegido”.

No sé si he hecho bien, pero eso finalmente el Señor lo sabe, por lo pronto creo que es lo más adecuado y me mantengo en esa línea.

Como no es igual que el matrimonio, se puede echar uno para atrás, ¡quién sabe si un día diga: “es mejor regresarme a León!”, no lo sé, pero mi decisión en este momento es irme de donde vine, a Guadalajara, tengo todavía mucha gente que me conoce.

Después de 17 años, probablemente seré desconocido por muchos sectores de Guadalajara, pero hay muchos sacerdotes que me conocieron como formador, como maestro, y ya me han hablado para decirme “lo esperamos acá, venga, lo vamos a invitar a reuniones de decanato, a confirmaciones, a parroquias”, en fin yo ahorita voy dispuesto a lo que el “Señor” me vaya iluminando conforme pase el tiempo”.

Otras Noticias