¿Podrían los chats robarnos la capacidad de conversar? Los expertos nos dan la respuesta

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Por: Esmeralda Mares

Según los expertos, vivimos en una época de "infoxicación"

Según los expertos, vivimos en una época de "infoxicación"

Cuando los smartphones llegaron a nuestras vidas lo hicieron para quedarse. Aunado a la hiperconectividad que ofrece Internet, han dado como resultado un sinfín de herramientas digitales que han revolucionado nuestra forma de vida. Tanto que podemos comunicarnos con las personas sin necesidad de tenerlas frente a frente.

La virtualidad es prácticamente inherente a nuestra cotidianeidad; ya es parte importante en las relaciones laborales, escolares, personales y familiares. La mayoría de las personas tenemos, por lo menos, un grupo de WhatsApp. Y aun más después del confinamiento por la pandemia Covid-19 que nos ha obligado a emigrar muchos de nuestros canales de comunicación a un entorno digital.

 

La gran diversidad de apps de mensajería ofrecen al usuario una amplia gama de posibilidades para interactuar con sus círculos sociales; incluso con aquellos que nunca ha conocido personalmente, como clubs de idiomas o videogamers alrededor del mundo. En este entorno de intereses afines, la comunicación resulta bastante fluida. 

 

Sobreexplotación de la información

 

Ya sea dentro de tu mismo hogar o del otro lado del planeta, gracias a los avances tecnológicos podemos enviar y recibir mensajes en milésimas de segundo. 

Pero esa inmediatez ha provocado una “infoxicación”, es decir, una sobreexplotación de la información ha hecho que las personas pierdan el interés por las conversaciones con otras personas ya que la comunicación mediada por herramientas digitales se da entre usuarios, no entre individuos.

A decir de los expertos, esto ha derivado en un “estado de narcisismo social” en el que la interacción interpersonal  es vista más como un problema que como parte de nuestra naturaleza humana; “el humano es un ente social por naturaleza” es un paradigma que se podría poner en entredicho a causa de este fenómeno.

A lo largo de la historia social y antropológica, la comunicación humana ha sido uno de los pilares fundamentales para el desarrollo de los individuos y las sociedades; de esta manera los niños aprenden a hablar, mientras que los adultos se integran en diferentes grupos sociales. Según señalan los investigadores, "la virtualidad se va robando poco a poco la interacción humana".

Cuando los smartphones llegaron a nuestras vidas lo hicieron para quedarse. Aunado a la hiperconectividad que ofrece Internet, han dado como resultado un sinfín de herramientas digitales que han revolucionado nuestra forma de vida. Tanto que podemos comunicarnos con las personas sin necesidad de tenerlas frente a frente. La virtualidad es prácticamente inherente a nuestra cotidianeidad; ya es parte importante en las relaciones laborales, escolares, personales y familiares. La mayoría de las personas tenemos, por lo menos, un grupo de WhatsApp. Y aun más después del confinamiento por la pandemia Covid-19 que nos ha obligado a emigrar muchos de nuestros canales de comunicación a un entorno digital. La gran diversidad de apps de mensajería ofrecen al usuario una amplia gama de posibilidades para interactuar con sus círculos sociales; incluso con aquellos que nunca ha conocido personalmente, como clubs de idiomas o videogamers alrededor del mundo. En este entorno de intereses afines, la comunicación resulta bastante fluida. Sobreexplotación de la información Ya sea dentro de tu mismo hogar o del otro lado del planeta, gracias a los avances tecnológicos podemos enviar y recibir mensajes en milésimas de segundo. Pero esa inmediatez ha provocado una “infoxicación”, es decir, una sobreexplotación de la información ha hecho que las personas pierdan el interés por las conversaciones con otras personas ya que la comunicación mediada por herramientas digitales se da entre usuarios, no entre individuos. A decir de los expertos, esto ha derivado en un “estado de narcisismo social” en el que la interacción interpersonal es vista más como un problema que como parte de nuestra naturaleza humana; “el humano es un ente social por naturaleza” es un paradigma que se podría poner en entredicho a causa de este fenómeno. A lo largo de la historia social y antropológica, la comunicación humana ha sido uno de los pilares fundamentales para el desarrollo de los individuos y las sociedades; de esta manera los niños aprenden a hablar, mientras que los adultos se integran en diferentes grupos sociales. Según señalan los investigadores, la virtualidad se va robando poco a poco la interacción humana. Recuperar la conversación: el poder de hablar en la era digital La especialista en relaciones humanas y comunicación digital, Sherry Turkle, afirma en su libro Recuperar la conversación: el poder de hablar en la era digital que las nuevas tecnologías están colaborando a la pérdida de la “comunicación” al convertir las interacciones humanas en una interactividad entre usuarios y no entre personas. Turkle, también socióloga y psicóloga, sostiene que los canales digitales de comunicación se han transformado más en herramientas de información que no dan lugar a la conversación. La diferencia radica en que las apps de mensajería permiten decidir al usuario si quiere o no participar en la conversación y en qué momento, por lo que la comunicación se ve “fracturada” ¿A quién no nos ha pasado que se nos olvida responder un mensaje? Es así que, en palabras de la experta, “ la distancia y la virtualidad están enfriando poco a poco a las personas”; ahora se considera “conversación” a una serie de mensajes lejanos al núcleo y esencia de la comunicación: “la interacción humana y la cooperación social que nace de ésta”.

 

Recuperar la conversación: el poder de hablar en la era digital

La especialista en relaciones humanas y comunicación digital, Sherry Turkle, afirma en su libro Recuperar la conversación: el poder de hablar en la era digital que las nuevas tecnologías están colaborando a la pérdida de la “comunicación” al convertir las interacciones humanas en una interactividad entre usuarios y no entre personas.

Turkle, también socióloga y psicóloga, sostiene que los canales digitales de comunicación se han transformado más en herramientas de información  que no dan lugar a la conversación. La diferencia radica en que las apps de mensajería permiten decidir al usuario si quiere o no participar en la conversación y en qué momento, por lo que la comunicación se ve “fracturada” ¿A quién no nos ha pasado que se nos olvida responder un mensaje?

Es así que, en palabras de la experta, “ la distancia y la virtualidad están enfriando poco a poco a las personas”; ahora se considera “conversación”  a una serie de mensajes lejanos al núcleo y esencia de la comunicación: la interacción humana y la cooperación social que nace de ésta.

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