CDMX.- El bloqueo en Ormuz marcó un “antes y después” para el sector agrícola, y prueba de ello es que las distribuidoras de fertilizantes que abastecen a productores en Tamaulipas, Guanajuato y otros estados deben desembolsar 850 dólares por tonelada de urea importada, un alza del 55% respecto al costo previo al conflicto en Irán.
Rogelio García Moreno, vicepresidente agrícola del Consejo Nacional Agropecuario, señaló que los precios de los fertilizantes siguen subiendo cada día desde el 2 de marzo, cuando comenzó el bloqueo.
La situación también pega a uno de los químicos más populares, el “N32” importado, que subió 40 % mensual y que alcanza 490 dólares por tonelada.
Agregó que el sulfato de amonio alcanzó 575 dólares por tonelada, un aumento del 28 por ciento en comparación con los precios de febrero.
El maíz chihuahuense y tapatío, las hortalizas sinaloenses y las berries guanajuatenses serían las mayores víctimas de este problema, pues los fertilizantes caros golpearán particularmente a aquellas regiones del País que siembran durante el ciclo que comienza en primavera, según el experto.
Asimismo, estarían “emproblemados” aquellos productores que siembran hortalizas, ya que estas requieren ciclos rápidos de 60 a 70 días y utilizan fertilizantes constantemente.
Debido al encarecimiento diario a nivel internacional, detalló García Moreno, los proveedores extranjeros de fertilizantes inclusive están ofreciendo a los distribuidores tratos con pagos inmediatos para “amarrar” los precios actuales, aunque el insumo vaya a utilizarse dentro de varios meses.
“Cada día se pone más complicado y los precios seguirán subiendo, porque la elaboración de estos productos tiene mucho que ver con el gas natural”, dijo en entrevista.
Riesgos de logística
Más del 70 % de la demanda nacional de fertilizantes depende de importaciones, indica por separado un análisis de Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA).
“El conflicto elevó los riesgos logísticos en el Estrecho de Ormuz, ruta crítica para proveedores. A esto se suma el aumento (del precio) del gas natural, principal insumo de los fertilizantes nitrogenados. Se prevé un traslado de costos hacia productores agrícolas y consumidores”, comentó Juan Carlos Anaya, director de GCMA.
Si bien los productores en entidades como Sonora y Tamaulipas ya adquirieron la mayoría del fertilizante que requerían durante la siembra de otoño e invierno pasado, también resultarán afectados para segundas aplicaciones.
Además, en Tamaulipas la agricultura se mantiene viva “con respirador”, con la mitad de la superficie en el norte sin sembrar en el presente ciclo por falta de agua y de rentabilidad.
En caso de que termine la guerra en el Medio Oriente, no está claro cuándo volvería a recibir fertilizantes el continente americano, dado que las plantas cerradas en el Medio Oriente necesitarían evaluar daños para reanudar operaciones, de acuerdo con los especialistas consultados.
Crisis agrícola en Guanajuato: Guerra dispara costo de urea y diésel al cierre de marzo
El sector agrícola de Guanajuato enfrenta una nueva crisis operativa en marzo de 2026, impulsada por el conflicto armado en Medio Oriente y el bloqueo del estrecho de Ormuz. Los costos de los fertilizantes nitrogenados han registrado un incremento de entre el 10% y el 30%, mientras que el precio del diésel ronda los 30 pesos por litro. Esta situación afecta directamente la rentabilidad de los productores, especialmente de cara al ciclo de siembra de maíz y sorgo que inicia entre los meses de abril y mayo.
Uno de los insumos más críticos, la urea, ha pasado de un costo aproximado de 9,000 pesos a un rango de entre 15,000 y 16,000 pesos por tonelada en el mercado local. Ante este panorama, la Secretaría del Campo del Estado ha intensificado programas de capacitación en agricultura sustentable, promoviendo el uso de abonos orgánicos, bioles y compostas para sustituir hasta el 50% de la dependencia química. Sin embargo, líderes de la Confederación Agropecuaria de México señalan que para agricultores con extensiones mayores a 20 hectáreas, la transición a orgánicos representa un reto logístico que no compensa totalmente el alza de insumos industriales.
La vulnerabilidad del campo guanajuatense se agrava por la falta de un organismo regulador que frene la especulación en el valor de los inventarios existentes. Los productores denuncian que se está dando un valor de mercado alto a fertilizantes que fueron adquiridos a precios previos a la crisis, lo que ha generado amenazas de movilizaciones sociales en diversos estados, incluido Guanajuato. Mientras tanto, el gobierno estatal ha realizado más de 50 eventos de capacitación técnica para mil 800 productores, buscando mitigar el impacto inflacionario mediante la transferencia de tecnología para cultivos frutícolas y granos básicos.
AM