Para financiar sus estudios, Antonio Espinosa Estrada, tuvo que echar mano de sus habilidades de convencimiento, de comerciante, de estudiante entusiasta e incluso de sus relaciones públicas.
Ante la insuficiencia económica para solventar cómodamente sus estudios en Comercio Internacional buscó opciones de beca, pero contrario al grueso de los becarios, dejó de lado las más fáciles de conseguir pues son muy peleadas y optó por la beca patrocinada.
Antonio tocó varias puertas entre conocidos y familiares de amigos, pero la mayoría no confiaron en su palabra, sólo uno lo ayudó con el 60 por ciento.
El resto lo completa él con un trabajo en una fábrica de zapato, promoción de bares y venta de perfumería.

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