Guanajuato.- José Miguel Mulet, catedrático de biotecnología en la Universitat Politècnica de València presentó en diversos campus de la Universidad de Guanajuato la charla “Somos lo que comemos”, donde invitó al público a descubrir cómo el lenguaje ha moldeado la forma de alimentarse.

En el Patio Jesuita de la UG, el especialista mostró que cada ingrediente y cada nombre en la cocina guarda una historia que trasciende fronteras y épocas, revelando que lo considerado “tradicional” es, en realidad, el resultado de siglos de intercambio, adaptación y transformación cultural.

La historia de la alimentación está profundamente ligada a la evolución del lenguaje, la cultura y los procesos históricos. Comprender qué comemos hoy implica mirar hacia los primeros centros de domesticación, donde surgieron los alimentos básicos que dieron forma a distintas civilizaciones”, dijo.

La plática del investigador en el Instituto de Biología Molecular y Celular de Plantas, En el marco de la 68a Feria Internacional del Libro de la Universidad de Guanajuato (FILUG), 

Uno de los principales focos fue el “creciente fértil”, considerado el origen de la alimentación en occidente, lugar donde se cultivó el trigo, la cebada y la avena, así como se domesticaron animales, tales como ovejas y cabras. De manera paralela, en China se desarrollaron productos fundamentales, como el arroz y la soya.

Durante el conversatorio, Mulet también destacó cómo las traducciones y errores lingüísticos han influido en la percepción cultural de los alimentos.

Un caso emblemático es el del fruto prohibido en el relato bíblico. Contrario a la creencia popular, no se menciona la manzana en el texto original, sino que esta asociación surgió por un error de traducción del latín, donde la palabra malus podía interpretarse como ‘mal’ o como ‘manzana’. Además, históricamente, la manzana ni siquiera formaba parte de la dieta en la región cuando se escribió el texto”, explicó.

Por otro lado, los intercambios culturales han sido determinantes en la difusión de ingredientes. Durante la Edad Media, el corredor árabe permitió la circulación de productos, como el arroz, el azúcar, las espinacas y las zanahorias desde Asia hasta Europa, sin restricciones comerciales existentes en otros territorios fragmentados.

Este intercambio explica por qué platos similares pueden encontrarse en distintas partes del mundo. Preparaciones basadas en arroz, por ejemplo, aparecen en diversas culturas, lo que evidencia una conexión histórica entre ellas.

El ponente mencionó que existen los “accidentes congelados”, es decir, situaciones históricas específicas que dejan huella en el lenguaje.

El descubrimiento de América provocó una transformación profunda en la nomenclatura de los alimentos. Muchos productos adoptaron nombres indígenas (chocolate, aguacate o maíz), mientras otros recibieron denominaciones basadas en similitudes con alimentos conocidos (pimiento, piña)”, apuntó.

Durante la charla, se destacó la influencia de los conflictos bélicos en la gastronomía. Un ejemplo claro es la pizza, popularizada globalmente tras la Segunda Guerra Mundial, cuando soldados estadounidenses la conocieron en Italia y, posteriormente, la difundieron en su país, donde evolucionó hasta convertirse en un producto distinto.

Incluso platos emblemáticos, como la paella, revelan una historia más reciente: aunque sus ingredientes tienen orígenes antiguos, su preparación depende del uso de utensilios modernos: la sartén de metal, desarrollada en la Revolución Industrial. 

De manera similar, platillos icónicos, como el mole poblano, cuentan con registros relativamente recientes. La primera receta documentada de este corresponde a 1831, contrario a la creencia de que su preparación es completamente prehispánica.

José Miguel Mulet

José Miguel Mulet. Foto: Cortesía UG.

Según datos del portal web jmmulet.naukas, José Miguel Mulet es uno de los divulgadores científicos más influyentes y polémicos de habla hispana. Es Catedrático de Biotecnología en la Universidad Politécnica de Valencia (UPV) y dirige una línea de investigación en el Instituto de Biología Molecular y Celular de Plantas (IBMCP) que busca desarrollar plantas tolerantes a la sequía y al frío.

Es doctor en Bioquímica y Biología Molecular por la Universidad de Valencia. Además de su labor académica, Mulet es ampliamente conocido por su faceta como escritor y conferencista, donde se ha dedicado a desmitificar miedos alimentarios y a combatir la pseudociencia. Entre sus obras más destacadas se encuentran Comer sin miedo, Medicina sin engaños, ¿Qué es la comida real? y, más recientemente, Eat: Qué comemos y por qué lo hacemos.

Su relevancia internacional se debe a su capacidad para explicar con rigor científico, pero con un toque de ironía y sencillez, temas complejos sobre transgénicos, agricultura orgánica y nutrición. Es colaborador habitual en medios de comunicación como El País y RTVE, y su blog “Tomates con genes” es una referencia en la divulgación biotecnológica.

LF

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