León.- Desde su taller en casa, Juan Manuel Urbina confecciona historias y máscaras, dando una probadita a fanáticos y coleccionistas de lo que representa el arte del pancracio en León.
Bajo el nombre de Askary, compartió cartel con leyendas de la lucha mexicana y hoy, en entrevista con AM, el “maestro mascarero” habló de sus anécdotas en la lucha libre y su arte en la elaboración de estos accesorios.
“Mi primer oficio era dentro del sector del calzado en una fracción que se llama acabador, que es casi el corte final del calzado. Ahora dedico más tiempo a las máscaras, ya estoy retirado, a veces me pongo a hacer algún dibujo o a escribir, tengo varios cuentos escritos”, comenta Urbina Ponce, quien también es autor del libro “Askary y la lucha libre”, ilustrado por José Luis Pescador, publicado en 2012 y presentado en la Fenal del mismo año.

El texto narra la historia de un luchador y sus inicios en el ring, mientras que a la par combate al crimen, protegiendo a los indefensos y convirtiéndose en un superhéroe. Esta historia está inspirada en su propia vida y sus inicios en el deporte.
Desde niño, tenía el sueño de tener una máscara: “En aquellos años —estoy hablando de los años sesenta— vendían planillas de luchadores que había que llenar y se ganaba uno diferentes cosas, a veces una máscara, nunca logré ganar una”.
Agregó que su padre era un dibujante estampador y que en una ocasión le regaló una máscara elaborada con sus manos; después de eso él comenzó a elaborar sus propias capuchas.
Askary en la Arena Isabel




En 1970 inició sus entrenamientos de lucha libre, periodo en el que sus compañeros descubrieron su talento con las máscaras, haciéndole encargos.
Esta fue la forma en que yo empecé con esto de las máscaras, buscando cada vez perfeccionarlas un poquito más. Con el tiempo entré en el deporte de la lucha libre, al llegar a la Arena Isabel también tuve bastante trabajo”.
Como fabricante, cambiaba cada año su diseño, pero sin abandonar su nombre distintivo. Su máscara estaba compuesta por tres colores: blanco, azul y rojo. A los costados lucía su nombre ‘Askary’, como si fuera una firma. Su debut en el encordado se dio curiosamente ante su hermano, quien llevaba el nombre de Capitán Boy: “Fue inolvidable esa experiencia, el día de mi debut los dos juntos”.
Establecido en la Arena Isabel, donde peleó durante 11 años, realizó capuchas a luchadores destacados como: Centella Verde, Mister Átomo, Los Fugitivos y otros gladiadores de la Ciudad de México.
También colaboró con el fallecido luchador Carlos Alvarado González (Bobby Lee), bajo el nombre de El Gallo del Bajío: “Yo le hice sus primeros diseños y máscaras. Cuando tomó el nombre de Bobby Lee, él ya traía sus trabajos hechos”.
Atesora recuerdos y la lección de Blue Demon

Actualmente, con 74 años, maestro mascarero Askary atesora recuerdos, como haber compartido cartelera con dos grandes: El Santo y Blue Demon. “Obviamente yo peleaba en las primeras luchas y ellos en las estelares. Uno de mis gustos fue tener una copia de mi máscara autografiada por ellos”.
Compartió uno de los aprendizajes que le brindó Blue Demon en el vestidor de la Arena Isabel:
Me estaba preparando para salir a luchar y venía el señor Blue Demon. Vi que entraba y salía del baño nervioso, me acerqué y le dije: ‘profe, ¿nervioso?’, contestó, ‘sí, muchacho, mira, a pesar de todos los años que tengo en esto, siempre es lo mismo, antes de entrar en acción. El día que no sientas nervios y emoción, ya no sirves para esto. El día que te pase mejor retírate’”.
Intérprete de ideas: El arte de la máscara
Para la construcción de máscaras en su taller de la colonia Praderas, el maestro mascarero Askary utiliza lycra metálica, telas de algodón y acrilán. Explica que el diseño depende totalmente del comprador, e incluso últimamente utilizan estampados generados por inteligencia artificial.
“Los coleccionistas o fanáticos que admiran a algún personaje me hacen pedido, incluso hay algunos que buscan diseños personalizados. Me dan una idea y les hago su diseño”.
La elaboración consta de cinco piezas acompañadas de un forro interior:
- Corte: Se cortan las dos piezas laterales, las dos de arriba y la lengüeta trasera.
- Diseño: Se hace el dibujo acorde a lo que quiera el cliente.
- Armado: Se colocan los antifaces o adornos una vez que la máscara está unida.
- Finalizado: Se le pone la cinta o el cierre.
Una máscara sencilla toma un día y medio, mientras que una elaborada, como la de Penta “Cero Miedo”, lleva hasta tres días.
Mi primer recuerdo de la Arena Isabel es de cuando tenía seis años, mi papá me llevaba a las funciones de lucha, y a los doce años, me iba con mis amigos a las funciones de domingo y lunes. Soñábamos con ser luchadores y estar en el ring”. — Juan Manuel Urbina
DMG


