El rostro de Quentin Tarantino se transformó en unos instantes. Su sonrisa se apagó en apenas cuatro calles de Morelia. El cineasta, invitado especial del 11 Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM), salió por la puerta trasera del hotel donde se hospeda, para evitar a la prensa que lo esperaba para captarlo en imágenes y recoger alguna declaración.
Al principio, logró evitar a los periodistas. Se subió a la camioneta que lo trasladó las cuatro calles que hay de su hotel al cine, pero los reporteros y fotógrafos corrieron tras él y, dado que a los autos les tocó un semáforo en rojo, llegaron antes que el vehículo.
Al bajar, el realizador de “Bastardos sin Gloria” seguía con su sonrisa, pero un poco más tensa. En un instante se vio rodeado de cámaras y grabadoras. La gente que estaba en el cine también lo reconoció y todos se acercaron para verlo de cerca.
Ya para entonces, Tarantino caminaba, junto a Daniela Michel, directora del FICM, empujado sólo por la avalancha humana.
Alguien le alcanzó a lanzar un grito de “te amo, Tarantino”, a lo que el director respondió girando su cabeza hacia el lugar de donde provino el grito y soltó un “yo también”.
A partir de ahí, su sonrisa se fue apagando. Daniela Michel, desesperada, gritaba: “respeto, por favor, respeto”. Pero era imposible hacer otra cosa, incluso para Tarantino.
Del acceso del cine al pasillo de entrada a las salas hay apenas unos 10 metros, pero parecía que el invitado nunca llegaría a su destino.
Cuando logró llegar al pasillo de acceso a las salas, elementos de seguridad del cine pudieron contener a la avalancha de gente. Tarantino se quedó al frente, le dijo algo a Daniela Michel y luego quiso regresar a dar un mensaje a la prensa.
Dio dos pasos al frente, titubeó, pero luego se decidió finalmente:
“Sólo vengo a ver esta película, hablaré con ustedes después, esto me asusta, cálmense y seré más amable, hablaré con ustedes los próximos dos días”, señaló el realizador, antes de entrar a ver “La Zandunga”, de Fernando de Fuentes.
Tras casi dos horas, al salir de la función, por la puerta trasera del recinto, Tarantino aceptó firmar seis autógrafos a sus fans y se refirió a la cinta.
“Es una película difícil de ver en otro lugar”.
Finalmente, afirmó que se siente contento de estar en Morelia, un lugar que disfruta mucho.

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