Volver a la raíz es muchas veces espinoso y requiere de valentía. Natalia Lafourcade tomó las riendas de sus deseos y cristalizó la gira “Buscando Raíces”, que imaginó desde la salida de su disco “Hu hu hu” (2009) y que hoy es una realidad con “Hasta la Raíz”, su reciente álbum.
Con los más de mil 200 asientos ocupados en el teatro Manuel Doblado el pasado jueves, la veracruzana tomó posición en la oscura escena matizada con sólo la luz ambarina de cinco lámparas, tras más de media hora de retraso (8:46 de la noche), la artista tomó su guitarra y regaló “Para qué sufrir” de su propia inspiración.
Sólo bastaron tres minutos para que los suspiros llegaran a la escena y de ahí, cinco músicos aparecieran para seguir con “Vámonos Negrito”. 
“¡Gracias León, Guanajuato! Es un privilegio ver este teatro lleno, es un honor estar aquí, a todos ustedes ¡gracias!”, saludó.
“Antes de huir” fue el preámbulo para dirigirse a la audiencia y explicar el porqué de su presencia.    
“Esto es la gira de ‘Hasta la raíz’, que también es una canción que habla de conservar nuestro origen, raíces, lo que nos construye como seres humanos. Nuestra esencia sigue aunque nos vayamos lejos, para cuando lo estemos no olvidemos nuestras alas, esto va, con mucho cariño para ustedes”.
“¡Te amo Natalia!, ¡Cásate conmigo! ¡Eres mi reyna!”,  resonaron entre “Hasta la Raíz” y “Ya no te puedo Querer”.
“Oigan, qué bonito se siente compartir las canciones que uno hace y que estén aquí. Yo siento que éste va a ser un tour que va a marcar mi historia, mi carrera. Les voy a presentar una canción que compuse en Las Vegas y que tiene conexión con la tierra, con el amor, se llama… “Palomas Blancas”.
Enseguida las palmas retumbaron y ella sólo seducía con sus pícaros ojos cafés y tímida sonrisa, el escenario fue suyo y sus seguidores no le despegaron la mirada.
“Y tú te vas, jugando a enamorar, te enredas por las noches entre historias que nunca tienen final, te perderás, dentro de mis recuerdos por haberme hecho llorar”, cantó Lafourcade.
Algunos fans trataron de grabar con su celular el momento, pero las edecanes del lugar (en área Preferente) no les permitieron tal acto.
“¿Y cómo se supone que voy a registrar este momento?”, refutaron algunos.
Natalia preguntó: “¿Por ahí ya se encontraron al amor de su vida?”. Los gritos explotaron, otros más se abrazaron para escuchar “Amor de mis Amores”, “Mujer Divina” y “Limosna”, de su disco homenaje al flaco de oro, Agustín Lara.
Enseguida, el soundtrack de la famosa película “Amarte Duele” se escuchó, después de “Un Pato” y “En el 2000”. Sus fieles aplaudieron esas reliquias de canciones.
“Te Quiero Ver” y “Mi lugar favorito”, siguieron a la cálida noche.
Tras disfrutar del concierto cómodamente en sus asientos, el tema “Aventurera” provocó que todos se levantaran para seguir el ritmo con aplausos y entrados en calor, “Ella es bonita” llevó a que la artista descansara de los tacones.
En ese momento, una joven subió a escena y trató de tomarse una selfie.
“¡No!, no me gustan las selfies”. A cambio, la osada joven cantó a dúo con Natalia.
El concierto parecía terminar, entonces integró al público para evocar un canto colectivo, tal fue el impacto, que la música se detuvo y sólo se escuchó el tarareo de las decenas de asistentes.
Tras una salida falsa y los desesperados gritos de ¡otra!, ¡otra!, ¡otra!, la chaparrita volvió para cantar “Cucurrucucú Paloma”, “No más llorar” y “Azul”. A minutos de las 11 de la noche, la artista dejó la escena con mucha adrenalina que se desvaneció tras el escenario.

*Es periodista con más de 20 años de experiencia en temas locales, salud, seguridad y periodismo urbano; en la última década se especializó en temas de entretenimiento y mainstream, así como coberturas...

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