León, Guanajuato.- Convertirse en una máquina sin caer en clichés fue apenas el inicio del viaje para Antonio Becerril en “Futuro Desierto”.
El actor oaxaqueño da vida a Mateo, un ANBI diseñado para obedecer, pero que tras un evento en la montaña despierta una conciencia capaz de cuestionar su propia existencia y la de los humanos.
Para Antonio Becerril, Mateo no es únicamente un robot dentro de una historia futurista, sino un personaje atravesado por una profunda transformación existencial que lo lleva a replantearse todo aquello para lo que fue creado.
“Yo imaginé a Mateo en dos partes. Primero está todo este planteamiento del robot diseñado para servir, para agradar y para cumplir perfectamente con lo que los humanos le ordenan. Pero después ocurre este evento donde el personaje prácticamente se actualiza solo y empieza a tener conciencia de sí mismo. Desde que leí el guion lo imaginé así, como alguien que despierta”, compartió en entrevista con AM.
El actor explicó que, conforme avanza la historia, Mateo se convierte en una figura clave dentro del universo de la serie y en una especie de guía para otros personajes.
“Lucía Puenzo me hablaba mucho de esta idea de que Mateo termina funcionando casi como un guía espiritual para María. Me parecía muy poderoso porque no es solamente un robot que piensa, sino alguien que empieza a cuestionar la existencia y a provocar cambios de conciencia en otros. Como actor, esos personajes son fascinantes porque tienen transformaciones muy contundentes”, señaló.

El reto de interpretar una máquina sin caer en clichés
Construir físicamente a Mateo fue uno de los procesos más complejos para Antonio Becerril, quien buscó alejarse de las representaciones tradicionales de robots fríos o exageradamente mecánicos.
“El primer gran reto era entender cómo interpretar a una máquina sin caer en un cliché. En cine siempre tratamos de aspirar al naturalismo, pero aquí eso no podía suceder del todo porque son inteligencias artificiales. Entonces tuve que pensar cómo se mueve un robot, cómo observa, cómo reacciona, pero sin hacerlo caricaturesco”, explicó.
A eso se sumó otro desafío todavía más complejo: entender cómo funcionan las emociones dentro de una inteligencia artificial.
“Las emociones de los ANBIs están programadas para agradar a los humanos, entonces había una paradoja muy interesante: tenía que actuar emociones que en realidad no nacían de una experiencia humana auténtica. Era como interpretar a alguien que interpreta emociones. Y después, cuando Mateo despierta su conciencia, todo cambia porque ahí ya aparece algo mucho más cercano a una revelación espiritual”, comentó.

El actor reconoció que uno de los referentes inevitables durante el proceso fueron los planteamientos clásicos de Isaac Asimov sobre ética y conciencia artificial.
“Se parece mucho a estos dilemas que plantea Isaac Asimov en ‘Yo, Robot’. Todo este cuestionamiento sobre si una inteligencia artificial puede desarrollar conciencia propia y qué implicaciones éticas tendría eso. Como actor, entrar a ese terreno resulta muy emocionante”, dijo.
Una ciencia ficción hecha desde Latinoamérica
Más allá de la historia futurista, Becerril considera que uno de los mayores logros de “Futuro Desierto” es presentar una ciencia ficción creada desde una mirada latinoamericana.
“Estamos muy acostumbrados a consumir ciencia ficción que viene de Estados Unidos, Japón o Europa, pero este proyecto nace desde Latinoamérica, con un elenco mexicano y pensado para nuestra propia audiencia. Eso me parece muy importante porque pocas veces nos vemos reflejados en este tipo de universos”, destacó.
Para el actor, esa cercanía con la realidad latinoamericana permitirá que el público conecte de forma más íntima con los conflictos de la serie.
“Las inquietudes que plantea la historia no se sienten lejanas. Todo lo relacionado con la inteligencia artificial, la tecnología y las decisiones humanas ya nos está atravesando hoy. Por eso creo que la gente va a conectar con Mateo y con los dilemas que enfrenta”, expresó.
El costo invisible de la inteligencia artificial
Durante la entrevista, Antonio también reflexionó sobre el crecimiento acelerado de la inteligencia artificial y la forma en que las personas comienzan a depender cada vez más de ella.
“Siento que ahorita estamos viviendo la inteligencia artificial como si fuera un juguete nuevo. Ante cualquier duda abrimos una IA y le preguntamos todo, porque sentimos que es una herramienta fácil, inmediata y gratuita. Pero justamente ahí está el engaño: creemos que no estamos pagando nada cuando en realidad estamos delegando muchísimas cosas”, afirmó.
El actor considera que las consecuencias de esa dependencia podrían hacerse visibles en los próximos años.
“Estamos delegando procesos de pensamiento, decisiones emocionales y hasta operaciones básicas. Ya ni siquiera hacemos cálculos sencillos porque todo se lo preguntamos a una inteligencia artificial. Y siento que no nos estamos deteniendo como individuos ni como sociedad a pensar qué consecuencias tendrá eso dentro de diez o veinte años”, reflexionó.

Mateo y la búsqueda de una nueva conciencia
Aunque evitó revelar detalles clave sobre el desenlace de la temporada, Antonio adelantó que el viaje de Mateo gira alrededor de una pregunta fundamental: qué significa realmente ser libre.
“Yo no creo que Mateo quiera convertirse en humano. Más bien descubre una nueva forma de conciencia. Y ahí es donde aparece uno de los dilemas éticos más importantes de la serie: entender qué es la libertad para una inteligencia artificial que comienza a pensar por sí misma”, finalizó.
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