Washington.- La Cámara de Representantes de Estados Unidos rechazó este miércoles dos resoluciones sobre poderes de guerra que buscaban impedir que el presidente Donald Trump lance una ofensiva militar unilateral contra Venezuela.
La votación en la Cámara baja, donde el Partido Republicano mantiene una ligera mayoría, resultó suficiente para frenar las iniciativas legislativas.
Los republicanos contaron, además, con el apoyo de un legislador demócrata para evitar que las propuestas salieran adelante, según informó el diario El País.
Postura de legisladores demócratas
Las iniciativas fueron lideradas por los legisladores demócratas Gregory Meeks, de Nueva York, y Jim McGovern, de Massachusetts. Ambos ocupan cargos de alto rango en los Comités de Asuntos Exteriores y de Reglamento, respectivamente.
Tras el resultado de la votación, McGovern expresó su inconformidad a través de un comunicado. El legislador señaló que la decisión cede la responsabilidad constitucional del Congreso en materia de guerra al Ejecutivo.
Según el diario El País, McGovern argumentó que los fundadores de la nación no pretendían que el poder de iniciar un conflicto bélico residiera en una sola persona.
Operaciones en el Caribe y el Pacífico
La presión de Washington sobre Caracas ha incluido el despliegue de fuerzas militares en el Caribe. Estas acciones se intensificaron tras una campaña contra el narcotráfico iniciada en septiembre.
Hasta el momento, las autoridades reportan la intercepción y bombardeo de al menos 26 embarcaciones, con un saldo de 99 tripulantes fallecidos.
La operación más reciente ocurrió el miércoles por la noche en aguas del Pacífico, donde murieron cuatro personas.
Este despliegue naval tiene como objetivo declarado forzar la renuncia del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro.
Bloqueo y sanciones petroleras
El Gobierno de Estados Unidos ha extendido sus medidas de presión al sector energético. La semana pasada se interceptó un petrolero frente a las costas venezolanas y se anunciaron sanciones contra seis compañías navieras y seis embarcaciones.
Donald Trump ordenó recientemente un bloqueo total a los petroleros sancionados. El mandatario vinculó el despliegue naval a la recuperación de activos petroleros y tierras que, según sus declaraciones, pertenecen a Estados Unidos y fueron expropiados en el pasado.
Las declaraciones presidenciales hacen referencia a procesos históricos de nacionalización en Venezuela. El sector petrolero pasó a control estatal inicialmente en 1976 y, posteriormente, en 2007 bajo el mandato de Hugo Chávez.
Empresas estadounidenses como Conoco Phillips y Exxon Mobil iniciaron recursos legales tras ser expulsadas del país. En 2014, un tribunal de arbitraje del Banco Mundial determinó que Venezuela debía pagar mil 600 millones de dólares a Exxon Mobil, aunque diversos procesos legales permanecen activos.
Sostiene Trump que no requiere aval del Congreso para atacar Venezuela
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sostuvo este jueves que posee la facultad de ordenar bombardeos contra estructuras del narcotráfico en territorio venezolano sin requerir el aval del Capitolio, reportó la agencia EFE.
Pese a defender su autonomía ejecutiva para estas operaciones, el mandatario señaló que no tendría inconveniente en informar de manera anticipada a los legisladores sobre sus planes.
Durante un evento en la Casa Blanca, Trump minimizó la necesidad de una consulta previa: “No me importaría contárselo, pero no es para tanto. No tengo por qué decírselo, ya está comprobado”, respondió ante las interrogantes de la prensa.
Estas declaraciones surgen en un contexto de máxima tensión, luego de que Washington intensificara su retórica contra la administración de Nicolás Maduro y advirtiera sobre posibles ataques a “objetivos terrestres” en la nación caribeña.
La postura del presidente contrasta con las declaraciones ofrecidas hace apenas dos días por su secretaria de Gabinete, Susie Wiles. En una entrevista reciente, Wiles reconoció que un despliegue militar directo en Venezuela escalaría a un estado de guerra formal, escenario en el cual el republicano sí se vería obligado a obtener la aprobación del Congreso estadounidense.
*Con información del diario El País, esta nota fue editada con ayuda de Inteligencia Artificial y revisada por el equipo de AM