Como presidentes de la República tuvieron un ideal de País muy distinto, sin embargo, ahora Vicente Fox y Benito Juárez comparten una oficina frente a la Alhóndiga de Granaditas. Escasos centímetros separan las esculturas de cera de ambos personajes; Fox está de pie, y el Benemérito, sentado, atrás de su escritorio presidencial; tal vez el escultor -Víctor Hugo Yáñez- al colocarlos así quiso demostrar que el de Oaxaca sí merecía el despacho presidencial.
En la misma sala, al lado de Fox, otro contraste: Pancho Villa. Todos ellos dominan la escena acompañados de Morelos y las 4 cabezas que de los héroes de la guerra de Independencia fueron colocadas en las esquinas de la Alhóndiga.
En otra de las salas se encuentran Sor Juan Inés de la Cruz, Jesucristo y Juan Pablo II; y aunque tal vez ésta no sea la mejor réplica del Papa polaco, la aproximación es buena, también impacta la escultura de la poetisa mexicana, parece muy real.
Antes, puede observarse a Frida Kahlo, sentada, al fondo se observa el ícono que ha dado la vuelta al mundo, y al lado derecho, una litografía del famoso cuadro pintado por Diego Rivera en el que ella aparece rodeada de alcatraces; la combinación es muy buena; no falta la presencia del muralista, imponente.
Tal vez el sitio más divertido es la sala del terror, donde se observan: un degollado que pende de la rama de un árbol y el cadáver de un hombre que de repente se levanta. Figuras espantosas que en medio de la penumbra logran arrancar algunos gritos.
Como todo edificio de Guanajuato, el que se ubica frente a la Alhóndiga de Granaditas, también tiene su leyenda, la de los pequeños fantasmas que lo recorren: Juan y Venecia, de 5 y 3 años de edad, quienes en 1811 vivieron los horrores de la guerra de Independencia. También ellos están representados aquí.
Y por último, no podían faltar Doña Ana y su pretendiente, los protagonistas del Callejón del Besos, sitio histórico de Guanajuato capital.
AL DETALLE
Los fundadores del Museo de Cera son Ernestina Hernández Guzmán y el escultor Víctor Hugo Yáñez Piña, quienes se conocieron en la ciudad de México para unir sus sueños e ideales para la edificación de un nuevo concepto de un museo de cera, llevando el hiperrealismo a su máximo esplendor, esto con el fin de crear un atractivo más para el turismo que visita Guanajuato capital.