Vecinos del callejón El Saucillo denunciaron que están cansados de la suciedad y pestilencia que ocasiona el drenaje de la clínica del ISSSTE, que aseguran ya ha causado enfermedades en los niños.
El estado en el que se encuentran las tuberías del desagüe sanitario de la clínica mantiene preocupados a los transeúntes y vecinos del lugar, que conecta a la carretera panorámica Pípila-ISSSTE, con el Paseo de la Presa.
Las madres de familia que acuden diariamente a dejar a sus niños al kínder “Justo Sierra” y que tienen que atravesar por el callejón, exigieron a las autoridades se termine con dicha irregularidad, ya que la condición insalubre en la que se encuentran los tubos ha provocado enfermedades a los más pequeños y ancianos.
“Es lamentable que nuestras autoridades no muevan un solo dedo, esta situación no puede continuar, parece que alguien tiene que morir para para que presten atención a nuestra situación”, comentó el señor Alfredo.
Las tuberías que se pueden ver a todo lo largo del callejón, y que fueron colocadas hace décadas, hoy en día se encuentran completamente resquebrajadas y oxidadas, producto de los años y a las condiciones a las que han sido expuestas.
Las corrientes de agua que fluyen a través de la tubería, desde hace años han desbordado los contenedores cilíndricos y derramado por el callejón, mezclándose con los residuos fecales de caballos y otros animales que se encuentran en establos, que fueron colocados sin algún tipo de permiso.
Los vecinos han comentado que en un par de ocasiones algunos trabajadores han pasado a revisar la tubería o “limpiar” los desechos que salen de ella, sin embargo, sólo han otorgado soluciones temporales, como la colocación de parches de PVC en los agujeros más prominentes.
“Este problema tiene años afectando a los vecinos y a los padres de familia, han reportado a todos lados pero nadie se quiere hacer responsable”, dijo una madre de familia.
Los afectados esperan que las autoridades se hagan cargo de la problemática que afecta a más de 30 hogares y decenas madres de familia y niños que tienen que utilizar dicha vía para llegar al kínder.
Un grupo de vecinos manifestó que temen llevar sus quejas ante el ayuntamiento o las dependencias como Salubridad o Simapag, por temor a represalias.