Hoy hablaría más del NAIM, pero aún tengo tres nudos en el estómago y el corazón destrozado después visitar la obra ayer. Fue tanto lo que vi, tan grande la tragedia, que debo narrarlo en una nota más larga y definitiva en los próximos días.

Así que hago una pausa para mantener la sanidad mental. Vamos a lo local.

Ya hay un decálogo en Guanajuato para combatir la inseguridad. Como en los Diez Mandamientos, el gobernador Diego Sinhue Rodríguez establece 10 tareas indispensables.

Las enumero como guía:

1. Aumentar recursos a seguridad
2. Reformar las leyes
3. Ayudarse con un Consejo de Seguridad
4. Policías más equipadas y capacitadas
5. Preparatorias militarizadas
6. Tecnología e Inteligencia
7. Justicia cívica para atender y resolver conflictos
8. Coordinación
9. Cuidar espacios públicos
10. Ministerios públicos eficientes y especializados y la creación de una unidad de inteligencia financiera.

El último punto en realidad son dos temas distintos, por eso la cuenta llega a 11 medidas urgentes. La más importante, la que no está escrita, es la dedicación total del gobernante a resolver el problema que nos agobia, heredado por Miguel Márquez, quien no quiso, no supo o le faltaron agallas para enfrentar esa tragedia.

Diego, con más carácter y determinación, quiere probar dos cosas: el asunto tiene remedio desde Guanajuato y a él sí le obedecen el Procurador y el Secretario de Seguridad. Eso es bueno. Sabe que en los resultados estará la consolidación de su mandato, no puede haber Gobierno cuando mueren por homicidio 50 de cada 100 mil guanajuatenses. No existe Gobierno cuando los robos a domicilio, de autos y todo tipo de vehículos son la constante de un pueblo sin ley ni justicia. Que decir de los robos a comercios y a transeúntes. Y si la Federación tiene un porcentaje de responsabilidad, el gobernante local no puede cruzarse de manos lamentando el abandono federal, como fue el lloriqueo permanente de Márquez durante sus últimos años de mandato.

A cada punto hay que ponerle medida y fecha de cumplimiento. Se aumentarán unos 600 millones de entrada para ayudar a entidades y municipios. Esperamos que las leyes se cambien rápido, tienen mayoría en el Congreso. Un Consejo de Seguridad puede funcionar si se invita a expertos. Equipar a las policías y prepararlas es indispensable. Dar educación y disciplina militar a los jóvenes es sembrar para el futuro. La tecnología y la inteligencia ayudan, aunque ya vimos el fracaso de Escudo y su multimillonaria inversión sin resultados. Separar los delitos menores y simplificar su resolución ayudará mucho al Ministerio Público. La Coordinación significa tener firmeza y rendición de cuentas de todas las corporaciones. Se requiere seguimiento y datos. Metas y compromisos de todas las cabezas.

Cuidar espacios públicos funciona para fomentar la buena convivencia en las colonias y no dejarlos en manos de pandillas y delincuentes.

Que los ministerios públicos se conviertan en verdaderos defensores de la ciudadanía, litigantes a favor de las víctimas, tal vez sea el mayor reto de todos. Cambiar la cultura de los MP y de la Procuraduría, abrumada de denuncias, será responsabilidad de un procurador que sepa delegar efectivamente y no quiera ser el que todo lo resuelve. Igual el Secretario de Seguridad.

Hay que seguir el dinero. Eso es básico. “Folow the money” dice el viejo refrán. Ahí está el origen de la mayoría de los delitos.
 

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