Las calaveritas literarias constituyen una arraigada tradición mexicana del Día de Muertos. Las estrofas distintivas de este recurso literario se componen de versos humorísticos, impregnados de ingenio y picardía.
Además, este género se caracteriza por un tono burlesco y sarcástico frente a la muerte, desafiándola con irreverencia.

Quien escribe estas líneas se asume pseudohumorista. En esta ocasión, decidí dejar de lado el análisis para aprovechar la premisa del adagio: “entre broma y broma, la verdad asoma”. Como es tradición, las calaveritas suelen dedicarse a figuras públicas, amigos o familiares. Hoy en esta columna, no podía ser la excepción.

Calaverita para Osteoporosis

En las páginas de Osteoporosis,
la muerte se ríe con gran dosis.
Políticos se quedan sin hueso,
sarcasmo y humor en exceso.

La flaca lee y comenta:
“¡La crítica con humor aumenta!”
En sus páginas, la nota macabra,
¡pues con humor los descalabra!

En cada edición, su pluma fina
con sarcasmo todo arruina.
La Catrina carcajada,
¡me doy por derrotada!”

(Por no aludir a algún tercero, se omiten las reservas de ley)

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